LOS ATRIBUTOS
DE LA VIDA DIVINA
home
§ 20. LA PERFECCIÓN DE LA CIENCIA DIVINA ♥
I. EL CONOCIMIENTO O CIENCIA DIVINA
I. El conocimiento de Dios es infinito (de fe).
El concilio del Vaticano dice que Dios es infinito en inteligencia
(«intellectu infinitus»); Dz 1782. La Sagrada Escritura llama a Dios
«Deus scientiarum» (Dios del saber; 1 Reg 2, 3) y afirma que su
sabiduría es inmensa: «Sapientiae eius non est numerus» (Ps 146, 5);
cf. Ps 138, 6; Rom 11, 33.
Especulativamente, se demuestra la infinitud del saber divino:
a) Por existir inteligencias creadas; pues, por la relación existente en
tre causa y efecto, la inteligencia, suprema perfección de las criaturas,
tiene que darse en Dios por cuanto es su causa, y por cierto en forma
infinita.
b) Por el orden y finalidad del universo, que exigen la existencia de
un Hacedor y Rector en grado supremo inteligente.
c) Por la absoluta inmaterialidad de Dios; pues la inmaterialidad es la
razón del conocer, y el grado de inteligencia se determina por el grado
de inmaterialidad; cf. S.th. 1 14, r: «Cum Deus sitin summo immaterialitatis, sequitur quod ipse sit in summo cognitionis».
2. El conocer divino es absolutamente actual.
Como Dios es realidad ontológica purísima (actus purus), en su conocer no hay tránsito de la potencia al acto, no hay hábito ni sucesión ni
paso de lo conocido a lo desconocido. El conocer de Dios no es potencial
ni habitual ni sucesivo ni discursivo. Dios lo conoce todo en un solo y
simplicísimo acto (simplici intuitu); cf. S.th. 1 14, 7.
3. El conocer de Dios es subsistente.
Dios no solamente posee actividad cognoscitiva, sino que es su mismo
conocer. Tal conocer divino se identifica realmente con su esencia por su
simplicidad absoluta; cf. S.th. 1 18, 3 ad 2: «Deus est suum intelügere»;
S.th. i 14, 4: «Intelügere Dei est eius substantia».
4. El conocer de Dios es exhaustivo.
De la infinitud de la inteligencia divina se sigue que Dios agota totalmente la infinita inteligibilidad de su Ser y por ello se comprende a sí
mismo. Cf. S.th. 1 14, 3: «Tanta est virtus Dei in cognoscendo, quanta est
actualitas eius in existendo. ..Junde manifestum est, quod tantum seip
sum cognoscít, quantum cognoscibilis est. Et propter hoc seipsum perfecte comprehendit».
La Sagrada Escritura da testimonio del carácter exhaustivo del conocimiento divino en 1 Cor 2, 10: «El Espíritu todo lo
escudriña, hasta las profundidades de Dios»; cf. Mt 11, 27.
5. El conocer de Dios es independiente de las cosas creadas. El intelecto
divino, para conocer, no es estimulado (=determinado) desde afuera,
sino desde adentro por su misma esencia. Las criaturas no son causa de
terminante, sino término del conocimiento divino. Dios no conoce tampoco los objetos creados por medio de imágenes cognoscitivas impresas
desde afuera (especies inteligibles); pues un entendimiento, que conoce
por medio de una imagen cognoscitiva distinta de sí mismo, guarda con
tal imagen la proporción de potencia a acto. Ahora bien, Dios es acto purísimo. Cf. S.th. I 14, 4:«In Deo intellectus intelligens et id quodintelligitur,
et species intelligibilis et ípsum intelligere sunt omnino unum et idem».
Las cosas creadas las conoce Dios en su propia divina esencia, puesto
que ella es causa ejemplar y eficiente de las realmente existentes, y causa
ejemplar de las meramente posibles. Al conocer Dios su causalidad creadora, conoce en ella todos los efectos que de ella se derivan o pueden
derivarse, y por cierto de forma tan exhaustiva como a sí mismo; 1 Ioh 1, 5:
«Dios es Luz, y en Él no hay tinieblas».
Bibliografía: C. M. SCHNEIDER, Das Wissen Gottes nach der Lehre
des hl. Thomas von Aquin, 4 tomos, Re 1884-86.
Fuente: Ludwig Ott. | "Manual de teología dogmática"
Ave María Purísima
Cristiano Católico 25-11-2025
Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la
Santísima Virgen María