LOS ATRIBUTOS

DEL SER DIVINO

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§ 14. LA UNICIDAD DE DIOS ♥

No hay más que un solo Dios (de fe).

La mayor parte de los símbolos de fe enseñan expresamente la unicidad de Dios. El símbolo niceno-constantinopolitano profesa: «Credo in unum Deum»; Dz 54, 86. El concilio iv de Letrán declara (1215): «Unus solus est verus Deus»; Dz 428; cf. 1782. Se oponen a este dogma básico del cristianismo el politeísmo de los paganos y el dualismo gnóstico-maniqueo que suponía la existencia de dos principios increados y eternos.

Es doctrina fundamental del Antiguo y del Nuevo Testamento que no hay más que un solo Dios; Deut 6, 4 (Me 12, 29): «Oye, Israel, Yahvé es nuestro Dios, sólo Yahvé.» San Pablo, el Apóstol de los Gentiles, insiste marcadamente, frente al politeísmo gentí lico, en la fe en un solo Dios. En 1 Cor 8, 4, dice: «Sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y que no hay más Dios que uno solo»; cf. Act 14, 14; 17, 23; Rom 3, 29; Eph 4, 6; 1 Tim 1, 17; 2, 5. Los dioses paganos no son verdaderos dioses, sino mentira y vaciedad (Ier 16, 19) y cosa huera (Ps 95, 5); cf. Sap 13-15. Frente al dualismo gnóstico-maniqueo, que reduce todo el mal del mundo a un principio malo, nos enseña la Sagrada Escritura que el mal fí sico procede de Dios (Deut 32, 39; Is 45, 6 s) y que el mal moral tiene su razón de ser en el abuso del humano albedrío (Rom 5, 12).

Los santos padres prueban la unicidad de Dios por su perfección abso luta y por la unidad del orden del mundo, y la defienden contra los pa ganos, gnósticos y maniqueos. TERTULIANO objeta a Marción: «El Ser supremo y más excelente tiene que existir Él solo y no tener igual a Él, porque, si no, cesaría de ser el Ser supremo... Y como Dios es el Ser su premo, con razón dijo nuestra verdad cristiana: Si Dios no es uno solo, no hay ninguno» (Adv. Marc. 1, 3). Cf. PASTOR DE HERMAS, Mand. 1 1; SAN IRENEO, Adv. haer. 110, IJ n 1,1-5; TERTULIANO, Apol. 17; Depraescr. 13; ORÍGENES, C. Celsutn 1, 23; SAN JUAN DAMASCENO, Defide orth. 1 5. Santo Tomás deduce especulativamente la unicidad de Dios de su sim plicidad, de la infinitud de sus perfecciones y de la unidad del universo; S.th. 1 n, 3. /// La historia comparada de las religiones nos enseña que la evolución religiosa de la humanidad no pasó del politeísmo al monoteísmo, sino al contrario: del monoteísmo al politeísmo; cf. Rom 1, 18 ss. No es posible probar tampoco que Yahvé fuera considerado meramente como Dios na cional del pueblo de Israel hasta la época de los profetas, de suerte que, a pesar de tributar culto a un solo Dios, se creyera en la existencia de otros dioses (henoteísmo). «No se convirtió el Dios nacional en Dios del universo, sino lo que sucedió es que el Dios del universo estableció espe cial alianza con Israel en el monte Sinaí» (E. KALT, Bibl. Reallexikon i2 721).

Bibliografía: F. X. KORTLEINER, De polytheismi origine quae sit doc trina S. Litterarum Patrumque• ecclesiae, In 1911. El mismo, De Hebrae orum ante exilium Babylonicum monotheismo, In 1910. J. HEHN, Die biblis che und die babylonische Gottesidee, L 1913 (en el índice). K. HOLZHEY, Jáhve der Gott Israels. Sein Kampf gegen die fremden Gotter van Mose bis Christus, Mr 1936. W. SCHMIDT, Der Ursprung der Gottesidee, 12 tomos, Mr 1926/56.

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Cristiano Católico 25-11-2025   Año de la Fe
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