Resumen teológico profundo, claro y fiel de
Libertas Praestantissimum (1888), encíclica de León XIII sobre la naturaleza de la libertad humana.
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vatican.va.
Resumen teológico de Libertas Praestantissimum (León XIII, 1888)
Sobre la libertad humana
1. La verdadera naturaleza de la libertad
León XIII define la libertad como un don excelente de la naturaleza, propio de los seres racionales (dotados de
inteligencia y voluntad).
Sin embargo, distingue entre:
- Libertad natural: La capacidad de elegir entre varios medios para un fin.
- Libertad moral: El uso de esa capacidad para elegir el bien. La posibilidad de pecar no es
la esencia de la libertad, sino un defecto de la misma (como la enfermedad es un defecto de la vida).
2. Libertad y Ley
La libertad no es absoluta; necesita de la ley para ser guiada:
- Ley Natural: Inscrita en la mente humana, manda hacer el bien y prohíbe el mal. Es la misma
Ley Eterna de Dios participada en la criatura racional.
- La obediencia a Dios no esclaviza al hombre, sino que lo perfecciona. "Servir a Dios es reinar".
- El liberalismo radical, que pretende que la voluntad humana es la única ley, destruye la verdadera libertad
y conduce a la tiranía.
3. Crítica a las "libertades modernas"
El Papa analiza las libertades proclamadas por el liberalismo:
- Libertad de cultos: No puede significar que el hombre o el Estado no tengan obligación de
dar culto a Dios, o que todas las religiones sean iguales (indiferentismo).
- Libertad de expresión y prensa: El derecho es una facultad moral; por tanto, solo la verdad
y el bien tienen derechos. El error y el vicio no tienen derecho a ser propagados, aunque a veces puedan ser
tolerados.
- Libertad de conciencia: Si se entiende como el derecho a seguir la voluntad de Dios sin
impedimentos, es verdadera. Si se entiende como independencia de Dios, es falsa.
4. La tolerancia
Aunque la Iglesia no reconoce derechos al error, enseña que el poder civil puede tolerar ciertos
males para evitar males mayores o para conservar bienes mayores.
- La tolerancia es una concesión al mal, no un derecho del mal.
- Cuanto más necesita un Estado de la tolerancia del mal, más lejos está de la perfección.
Núcleo doctrinal de Libertas Praestantissimum
La libertad verdadera no es la licencia para hacer lo que se quiera, sino la facultad de cumplir la
ley de Dios sin coacción. La libertad humana debe estar sometida a la verdad y a la justicia. El Estado
no puede ser ateo ni indiferente, pues la autoridad viene de Dios y debe proteger la religión
verdadera.
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