Resumen teológico profundo, claro y fiel de Mortalium Animos (1928), la encíclica de Pío XI sobre la unidad de la Iglesia y los peligros del falso ecumenismo. (clic) vatican.va.
Sobre cómo se ha de fomentar la verdadera unidad religiosa
Pío XI observa un creciente deseo de unidad entre las naciones y las religiones. Sin embargo, advierte contra un movimiento (el "pan-cristianismo") que busca unir a todas las denominaciones cristianas basándose en la idea de que todas las religiones son, aunque de formas diversas, igualmente buenas y loables.
La encíclica reafirma que Dios no solo ha creado al hombre, sino que se ha revelado a él, culminando en Jesucristo. Por tanto, no puede haber verdadera religión fuera de la fundada por Cristo.
El Papa rechaza las propuestas de federaciones de iglesias donde cada una conservaría sus propias doctrinas, incluso contradictorias entre sí.
Dada la naturaleza de estos errores, la Sede Apostólica prohíbe a los católicos participar en congresos, reuniones o asambleas de los "pan-cristianos".
Pío XI concluye que la única forma legítima de buscar la unidad de los cristianos es favorecer el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual se separaron desgraciadamente en el pasado.
La unidad de los cristianos no puede fomentarse de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo. La idea de que todas las religiones son iguales es errónea y conduce a la irreligión. La verdad revelada no admite compromisos ni distinciones que la debiliten.