§ 7. EL CONOCIMIENTO SOBRENATURAL DE LA ESENCIA DIVINA EN ESTA VIDA POR MEDIO
DE LA FE
El orden de la gracia en esta vida es algo preliminar y preparatorio de la
gloria futura: «Gratia et gloria ad idem genus referuntur, quia gratia nihil
est aliud quam quaedam inchoatio gloriae in nobis» (la gracia y la gloria se
incluyen dentro del mismo género, porque la gracia no es más que cierto comienzo
de la gloria en nosotros); S.th. 2 II 24, 3 ad 2. La visión inmediata de Dios
en la otra vida tiene su correspondencia en esta vida con la fe sobrenatural; a
la luz de la gloria (lumen gloriae) corresponde la luz de la fe (lumen fidei).
La fe es algo así como una anticipación de la visión de Dios en la otra vida.
1. La fe y el conocimiento natural de Dios
El conocimiento de la fe se distingue del conocimiento natural de Dios por el
principio subjetivo del conocimiento (la razón ilustrada por la fe), por el
medio del conocimiento (la revelación divina) y por el objeto formal (Dios tal
como es conocido a través de la revelación: Dios uno y trino). Objeto
primordial de la fe sobrenatural son los misterios de la fe, conocidos
únicamente por revelación divina («mysteria in Deo abscondita, quae, nisi
revelata divinitus, innotescere non possunt»; Dz 1795). La revelación divina
garantiza la certeza infalible de las verdades de la fe (certeza de fe). Tales
verdades superan, por tanto, en certeza a las de razón natural. Ahora bien, en
claridad e inteligibilidad (certeza de evidencia) las verdades de razón natural
superan a las verdades de la fe, pues las primeras logramos comprenderlas
internamente y las segundas no. En este sentido hay que entender la frase
frecuentemente citada de Hugo de San Víctor (+ 1141): que la certeza de la fe
está por debajo del saber (De sacramentis christ. fidei 1 10, 2: «Fidem esse
certitudinem quandam animi de rebus absentibus, supra opinionem et infra
scientiam constitutam»); cf. S.th. 2114,8.
2. La fe y la visión inmediata de Dios
En parangón con la visión inmediata de Dios en la otra vida, el conocimiento
sobrenatural de la fe es más imperfecto, aunque sea igualmente participación del
propio conocimiento divino. Las verdades más fundamentales de la fe superan la
capacidad de la razón humana y aun después de la revelación siguen siendo
oscuras y misteriosas. San Pablo (2 Cor 5, 7) dice: «Porque caminamos en fe y no
en visión»; cf. Dz 1796. Como la revelación sobrenatural toma sus conceptos del
mundo creado, el conocimiento de la fe es analógico, y de él dice San Pablo (1
Cor 13, 12) : «Ahora vemos por un espejo y oscuramente.»
El conocimiento de la fe es un conocimiento de Dios en cuanto que se nos ha revelado, y no en cuanto que es en sí mismo. Por eso el conocimiento de la fe es un conocimiento de Dios de forma finita, aunque sea participación del conocimiento infinito de Dios. En la visión inmediata de Dios en la otra vida vemos la infinita esencia de Dios de forma finita: «Videt infinituni, sed non infinite» (ve lo infinito, pero no de manera infinita) ; cf. S.th. 1 12, 7 ad 3.
El conocimiento de Dios que poseemos en esta vida es un conocimiento verdadero, aunque sea imperfecto, porque Dios posee realmente las perfecciones que de El predicamos y nosotros nos damos cuenta perfecta del carácter análogo de nuestro concepto de Dios y de los predicados que le atribuimos.
Ave María Purísima