SEGUNDA PARTE: ALGUNOS PROBLEMAS MÁS URGENTES
Capítulo 4: La Vida en la Comunidad Política (nn. 73-76), (clic) Vatican.va.
Se observan cambios profundos en las estructuras y las instituciones de los pueblos. Crece la conciencia de la dignidad humana y el deseo de establecer un orden político-jurídico que proteja mejor los derechos de la persona (reunión, asociación, expresión, religión). Se condena cualquier forma de gobierno que obstaculice la libertad civil o religiosa.
La comunidad política existe para el bien común, que es su plena justificación. La autoridad política es necesaria para dirigir las energías de todos hacia el bien común, no mecánicamente, sino como fuerza moral. El ejercicio de la autoridad debe realizarse dentro de los límites del orden moral. Si la autoridad oprime, los ciudadanos pueden defender sus derechos, respetando las exigencias del bien común.
Es conforme a la naturaleza humana que todos los ciudadanos participen libre y activamente en la gestión pública. La Iglesia alaba a quienes se dedican al servicio del Estado. El amor a la patria no debe cerrar el espíritu a la familia universal de los hombres. Los cristianos deben ser ejemplo de sentido de responsabilidad y dedicación al bien común.
La Iglesia y la comunidad política son independientes y autónomas en su propio terreno, aunque ambas sirven a la vocación personal y social del hombre. La Iglesia no se identifica con ningún sistema político. Su misión es de orden religioso y moral: predicar la fe, enseñar la doctrina social y ejercer su libertad para juzgar moralmente incluso las materias políticas cuando lo exijan los derechos fundamentales o la salvación de las almas.