Gaudium Et Spes

Index

Gaudium et Spes II Parte, Cap. 5

SEGUNDA PARTE: ALGUNOS PROBLEMAS MÁS URGENTES

Capítulo 5: El Fomento de la Paz y la Promoción de la Comunidad de los Pueblos (nn. 77-90), (clic) Vatican.va.


Resumen teológico del Capítulo V - Segunda Parte (77-90)

77. Naturaleza de la paz

La paz no es la mera ausencia de guerra ni el equilibrio de fuerzas adversas. Es la "obra de la justicia" (Is 32, 17) y el fruto del orden plantado por Dios. La paz terrena es imagen de la paz de Cristo, quien reconcilió a todos los hombres con Dios y entre sí por su cruz.


78. La paz exige amor y justicia

La paz es un edificio que debe construirse constantemente. Requiere la firme voluntad de respetar a los demás hombres y pueblos, y la práctica de la fraternidad. Sin el amor, la justicia sola no basta para asegurar la paz.


79. La guerra y sus horrores

A pesar del progreso, la guerra sigue causando estragos. El Concilio condena con vigor las acciones militares que exterminan pueblos enteros o minorías (genocidios). Se debe respeto y trato humano a los heridos y prisioneros. Mientras no exista una autoridad internacional competente, no se puede negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa, una vez agotados todos los medios pacíficos.


80. La guerra total

El desarrollo de armas científicas (nucleares, biológicas) magnifica el horror de la guerra, amenazando con una destrucción total. El Concilio declara: "Toda acción bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de extensas regiones con sus habitantes es un crimen contra Dios y contra el hombre mismo, que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones".


81. La carrera de armamentos

La acumulación de armas no es un camino seguro para la paz; al contrario, aumenta las causas de guerra. Es una trampa peligrosa y una injusticia intolerable que perjudica a los pobres al desviar recursos inmensos. Es urgente trabajar por un desarme real y completo.


82. Prohibición absoluta de la guerra

Es necesario que todos trabajen para que la guerra sea prohibida por consenso internacional. Esto requiere la institución de una autoridad pública universal reconocida por todos, con poder para garantizar la seguridad y la justicia.


83-84. La Comunidad Internacional

Para construir la paz, es vital eliminar las causas de discordia (injusticias económicas, afán de dominio, desprecio a las personas). La Iglesia apoya la cooperación internacional y las organizaciones que promueven la unidad de la familia humana.


85-86. Cooperación económica

Es urgente la cooperación económica para reducir la desigualdad entre naciones ricas y pobres. El comercio mundial debe regirse por la justicia, no solo por el lucro. Los países desarrollados tienen el deber de ayudar a los países en vías de desarrollo.


88-90. Presencia de la Iglesia

Los cristianos deben colaborar voluntariamente en la construcción del orden internacional. La Iglesia contribuye a la paz predicando el Evangelio y uniendo a los hombres en la caridad. El Concilio propone la creación de un organismo universal de la Iglesia para promover la justicia y la paz (origen del Pontificio Consejo "Justicia y Paz").



Gaudium Et Spes - Decreto Vaticano II