Gaudium Et Spes

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Gaudium et Spes cap. 3

Capítulo 3: La Actividad Humana en el Mundo (nn. 33-39), (clic) Vatican.va.


Resumen teológico del Capítulo III (33-39)

33. El problema: amplitud de la actividad humana

El hombre siempre ha procurado desarrollar su vida mediante el trabajo. Hoy, gracias a la ciencia y la técnica, ha ampliado su dominio sobre la naturaleza y el tiempo. Ante este inmenso esfuerzo, surgen preguntas: ¿Qué sentido tiene esta actividad? ¿Cómo deben usarse las cosas? ¿Cuál es el fin de este esfuerzo?


34. Valor de la actividad humana

Para los creyentes, la actividad humana individual y colectiva concuerda con el plan de Dios. El hombre, creado a imagen de Dios, recibió el mandato de someter la tierra y perfeccionarla. Lejos de oponerse al poder de Dios, el progreso humano es signo de la grandeza divina. Cuanto mayor es el poder del hombre, mayor es su responsabilidad.


35. Norma de la actividad humana

La actividad humana no solo transforma las cosas y la sociedad, sino que perfecciona al propio hombre. Sin embargo, la verdadera jerarquía de valores establece que el hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. La norma de la actividad humana es que sirva al bien auténtico de la humanidad y permita al hombre realizar su vocación integral.


36. La justa autonomía de lo temporal

Es legítima la autonomía de las realidades terrenas: las cosas creadas y las sociedades tienen leyes y valores propios que el hombre debe respetar. La investigación metódica, si respeta las normas morales, nunca se opone a la fe, pues ambas vienen de Dios. Sin embargo, es falso afirmar que las cosas creadas no dependen de Dios. "Sin el Creador, la criatura se diluye".


37. La actividad humana corrompida por el pecado

El progreso humano es un gran bien, pero trae consigo una fuerte tentación. A causa del pecado, el hombre a menudo se centra en sí mismo y absolutiza las cosas creadas. La historia humana es una lucha dramática entre el bien y el mal. Para sanar su actividad, el hombre necesita la cruz y la resurrección de Cristo, purificando su egoísmo con la caridad.


38. La actividad humana perfeccionada en el Misterio Pascual

El Verbo de Dios, al encarnarse, entró en la historia y asumió la actividad humana, santificándola. Cristo reveló que la ley fundamental de la perfección humana es el mandamiento nuevo del amor. La esperanza de la vida eterna no resta importancia a las tareas temporales, sino que da nuevos motivos para cumplirlas con amor y servicio.


39. Tierra nueva y cielo nuevo

Ignoramos el tiempo de la consumación, pero sabemos que Dios prepara una nueva morada donde habitará la justicia. La espera de la tierra nueva no debe amortiguar, sino avivar, la preocupación por perfeccionar esta tierra. Aunque el progreso temporal es distinto del crecimiento del Reino de Cristo, interesa al Reino en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana.



Gaudium Et Spes - Decreto Vaticano II