Conclusión (nn. 91-93), (clic) Vatican.va.
Esta Constitución pastoral ofrece principios generales que deben ser aplicados en cada lugar y tiempo. Corresponde a las Iglesias particulares y a los fieles, bajo la guía del Espíritu Santo, adaptar estas enseñanzas a las diversas regiones y mentalidades para llevar el mensaje de Cristo a todos.
La Iglesia, por su misión de iluminar al mundo, desea mantener un diálogo sincero con todos: con los fieles católicos, con los hermanos cristianos separados, con los que creen en Dios y con todos los hombres de buena voluntad. Este diálogo debe excluir solo a quienes lo rechazan, y debe conducir a la verdad y a la edificación común.
Los cristianos, recordando la palabra del Señor "en esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros", no pueden tener otro anhelo mayor que servir a los hombres de hoy con generosidad y eficacia. Unidos a Cristo, caminando hacia el Padre, trabajamos para que la familia humana llegue a ser familia de Dios.