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The Causes of Justification

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La Esencia Física de Dios

9. LA ESENCIA FÍSICA Y METAFÍSICA DE DIOS


1. La esencia física de Dios
La esencia física de Dios es el conjunto de todas las perfecciones divinas realmente idénticas entre sí. Véase la enumeración de los atributos divinos que hacen el concilio IV de Letrán y el concilio del Vaticano; Dz 428, 1782.
2. La esencia metafísica de Dios
La esencia metafísica de Dios es aquella nota fundamental de la esencia divina que, según nuestro modo analógico de pensar, constituye la última y más profunda razón del ser divino y que le distingue radicalmente de todos los seres creados, y que es la raíz de todas las demás perfecciones divinas. Varias son las opiniones respecto al constitutivo de la esencia metafísica de Dios :
a) Los nominalistas ponen la esencia metafísica de Dios en la suma de todas sus perfecciones («cumulus omnium perfectionum»), identificando de esta forma la esencia física y la metafísica.
b) Los escotistas consideran como esencia metafísica de Dios la infinitud radical («infinitas radicalis»), es decir, aquella propiedad que exige que Dios posea en grado infinito todas las perfecciones. Esta sentencia no explica cuál es la razón última de esa infinitud. La infinitud es únicamente una categoría ontológica y no la misma esencia metafísica.
c) Muchos tomistas opinan que la esencia metafísica de Dios es su absoluta intelectualidad, la cual definen como «entender radical» («intelligere radicale») o como actividad formal del conocimiento («intelligere actuale, intellectio subsistens»). Contra estas dos opiniones se suele objetar que no señalan la raíz última de todas las perfecciones, sino una nota derivada de ella. La intelectualidad absoluta presupone el ser absoluto, y el entender subsistente presupone el ser subsistente.
d) La opinión mejor fundada en la Sagrada Escritura y la tradición determina como esencia metafísica de Dios el mismo Ser subsistente («ipsum esse subsistens»). A diferencia de las criaturas, que reciben su ser (= existencia) de otro ser («esse participatum»), Dios tiene el ser, en virtud de la perfección de su esencia, de sí mismo y por sí mismo. Él es el mismo Ser, el ser absoluto, el ser que subsiste por sí mismo. Esencia y existencia coinciden en Dios. El concepto de ser absoluto excluye todo no-ser y toda mera posibilidad de ser. En conclusión, Dios es el ser real purísimo sin mezcla alguna de potencialidad («actus purus sine omni permixtione potentiae»).
A esta determinación de la esencia metafísica de Dios, que deriva de Santo Tomás, se avecina la opinión sostenida por muchos teólogos que pone dicha esencia en la aseidad, entendida no en el sentido negativo de no-derivación o de independencia de una causa, lo cual es sólo un modo de ser, sino en el sentido positivo de autoexistencia o perseidad.
ARGUMENTACIÓN
a) En el Ex 3, 14 s, Dios manifestó su nombre propio y esencia : «Yo soy el que soy», es decir, yo soy aquel cuya esencia se expresa en las palabras «Yo soy». Dios es, por tanto, el Ente por antonomasia (ó wv), su esencia es el Ser. Israel no conoció, desde luego, todo el hondo sentido de la revelación que se le acababa de hacer; entendía por Yahvé aquel que siempre está allí, el Permanente, el Fiel, el Ayudador, conforme 1 1 se manifestó en la historia de Israel (cf. Is 43, 11). Otros textos escriturísticos más recientes expresan el ser absoluto de Dios designándole como el primero y el último ; como el alfa y la omega, como el principio y el fin, como el que es, ha sido y será ; cf. Is 41, 4; 44, 6; 48, 12; Apoc 1 , 4, 8, 17; 21, 6 ; 22, 13. El libro de la Sabiduría, siguiendo a Ex 3, 14, designa (13, 1) a Dios como «el que es» y le contrapone a las cosas visibles que de El recibieron el ser. El ser absoluto de Dios expresado en el nombre de Yahvé distingue a Dios de todos los demás seres. Cf. Is 42, 8 : «Yo soy Yahvé, y éste es mi nombre. No doy mi honra a ningún otro, ni a los ídolos el honor que me es debido».
b) Los santos padres y los doctores de la escolástica, para exponer la esencia de Dios, parten del Ex 3, 14, y señalan el concepto de ser absoluto como el que más hondamente explica la esencia metafísica de Dios. SAN HILARIO exclama, lleno de admiración por la definición que Dios hizo de sí mismo: «Nada podremos pensar que caracterice mejor a Dios que el Ser» (De Trin. 1, 5).
San Gregorio Nacianceno comenta así a propósito de Ex 3, 14: «Dios siempre fue, siempre es y siempre será; o, mejor dicho, siempre es. Porque el haber sido y el haber de ser son divisiones de nuestro tiempo y de la naturaleza que se halla en perpetuo flujo; pero Dios es "el que siempre es"; y como tal se nombra a sí mismo cuando responde a Moisés en la teofanía del monte. En efecto, Dios contiene en sí toda la plenitud del ser, que ni tuvo principio ni tendrá fin, como piélago infinito e ilimitado del ser que sobrepasa toda noción de tiempo y de naturaleza (creada)» (Orat. 45, 3). SAN AGUSTÍN dice, refiriéndose a Ex 3, 14, que Dios se llamó a sí mismo el ser por antonomasia (ipsum esse). Sólo Dios es el ser inmutable, y por tanto el verdadero ser (Enarr. in Ps. 134, 4). SAN JUAN DAMASCENO hace notar que el nombre de «el que es» (v6 ó) es el más acertado de todos los nombres divinos (De fide orth. i 9).
SAN BERNARDO dice: «Ora llamemos a Dios bueno, ora le llamemos grande, o dichoso, o sabio, o lo que queramos, todo está contenido en la palabra "Est" (=Él es)» (De consid. v 6). SANTO TOMÁS nos enseña: cuius (sc. Dei) essentia est ipsum suum esse» (la esencia de Dios es su mismo ser; De ente et essentia, c. 6). Y como únicamente en Dios la esencia consiste en ser, el Doctor Angélico ve en «el que es» (qui est) el nombre de Dios que mejor le caracteriza; S.th. i, 13, 11.

c) El concepto de ipsum esse subsistens reúne todas las condiciones para servir como definición de la esencia metafísica de Dios.
a') La denominación ipsum esse subsistens no es un mero modo de ser, sino la perfección que, según nuestro modo analógico de pensar, corresponde primariamente a Dios y que constituye como el núcleo de su esencia. Véanse los argumentos para probar la existencia de Dios que, partiendo del ser participado, concluyen a la existencia del mismo ser subsistente.
b') El ipsum esse subsistens distingue radicalmente a Dios de todas las cosas creadas, que no son el ser mismo, sino que tienen ser. El ser de las criaturas es un ser limitado y, si se le compara con el ser de Dios, antes parece un no-ser que un ser. «Si no las comparamos con El, las criaturas son porque son gracias a Él ; pero comparadas con Dios, las criaturas no son, porque el verdadero ser es un ser inmutable, y eso sólo lo es el ser de Dios» (Enarr. in Ps. 134, 4).
El ipsum esse subsistens distingue también a Dios del ser abstracto o universal; pues este último no puede darse en la realidad objetiva sin otras notas que le concreten, mientras que el ser absoluto de Dios no admite ninguna determinación más. El ser abstracto es el concepto más pobre en comprensión, y el ser absoluto el más rico en la misma; cf. SANTO Tomás, De ente et essentia, c. 6.
c') El ipsum esse subsistens es al mismo tiempo la raíz de la cual se derivan lógicamente todas las demás perfecciones divinas. Como Dios es el ente absoluto, tiene que encerrar en sí todas las perfecciones del ser; cf. S.th. i 4, 2 ad 3: «nulla de perfectionibus essendi potest deesse el quod est ipsum esse subsistens».
APÉNDICE
Hermann Schell (f 1906) quiso dar mayor contenido al concepto de la aseidad divina extendiendo a Dios la idea de causa, y enunció la siguiente proposición:. Deus est causa sui. La aseidad de Dios habría que concebirla como la causación, la realización, la actuación de la esencia divina. Dios no sería la esencia del ser, como afirma la escolástica, sino la esencia de la actividad y de la vida.
El concepto de Dios propuesto por Schell, que tiene resabios de platonismo y neoplatonismo, contradice al principio de causalidad, según el cual todo lo que se mueve es movido por otro ser distinto, y se halla también en pugna con el principio de contradicción en el que se funda el principio de causalidad; pues una esencia que fuera la causa de sí misma tendría que obrar antes de existir y, por tanto, sería y no sería al mismo tiempo. Dios no es causa de sí mismo, sino razón de sí mismo, es decir, que posee en sí mismo la razón de su existencia. Tomando en este sentido amplio e impropio el concepto de causa, es como algunos escolásticos, siguiendo a SAN JERÓNIMO (In ep. ad Ephes. 11 3, 14; "ipse sui origo est suaeque causa substantiae»), lo han aplicado a Dios diciendo que Él es causa sui (causa de si mismo). San Agustín rechazó ya la expresión de que Dios es generador de sí mismo y, por consiguiente, su propia causa ; cf. De Trin. I 1, 1; S.c.G. i 18: «nihil est causa sui ipsius; esset enim prius seipso, quod est impossibile» (nada puede ser causa de sí mismo; porque sería antes que sí mismo, lo cual repugna).


Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-09-2025   Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la Santísima Virgen María

Oracion

Señor, ayúdame a vivir mi fe con coherencia. Que mis acciones reflejen lo que creo, y que pueda ser un testimonio de tu amor en el mundo. Dame la fuerza para seguir tus mandamientos, la templanza para evitar los excesos, y la humildad para reconocer mis errores. Que mi vida interior esté siempre conectada contigo, y que mis obras de misericordia sean un reflejo de tu compasión. Amén.

Aclamación

¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
✝️

The Physical Essence of God

9. THE PHYSICAL AND METAPHYSICAL ESSENCE OF GOD


1. The Physical Essence of God
The physical essence of God is the totality of all divine perfections, which are really identical with one another. See the enumeration of divine attributes by the Fourth Lateran Council and the First Vatican Council; Dz 428, 1782.
2. The Metaphysical Essence of God
The metaphysical essence of God is that fundamental note of the divine essence which, according to our analogical way of thinking, constitutes the ultimate and deepest reason for the divine being, radically distinguishing Him from all created beings, and serves as the root of all other divine perfections. There are several opinions regarding the constituent of God's metaphysical essence:
a) Nominalists place the metaphysical essence of God in the sum of all His perfections ("cumulus omnium perfectionum"), thereby identifying physical and metaphysical essence.
b) Scotists consider the metaphysical essence of God to be radical infinity ("infinitas radicalis"), that is, the property that requires God to possess all perfections to an infinite degree. This view does not explain the ultimate reason for this infinity. Infinity is merely an ontological category, not the metaphysical essence itself.
c) Many Thomists hold that God's metaphysical essence is His absolute intellectuality, defined as "radical understanding" ("intelligere radicale") or the formal activity of knowledge ("intelligere actuale, intellectio subsistens"). The objection to these views is that they point to a derived trait rather than the ultimate root. Absolute intellectuality presupposes absolute being, and subsistent understanding presupposes subsistent being.
d) The opinion best supported by Sacred Scripture and tradition defines the metaphysical essence of God as Self-Subsistent Being itself ("ipsum esse subsistens"). Unlike creatures, which receive their being (= existence) from another ("esse participatum"), God possesses being by virtue of the perfection of His own essence, from Himself and by Himself. He is Being itself, absolute being, the being that subsists by itself. Essence and existence coincide in God. The concept of absolute being excludes all non-being and all mere possibility of being. In conclusion, God is purest real being without any mixture of potentiality ("actus purus sine omni permixtione potentiae").
Close to this Thomistic definition is the opinion of many theologians who place this essence in aseity, understood not negatively as non-derivation or independence from a cause, but positively as self-existence or perseity.
ARGUMENTATION
a) In Ex 3:14, God revealed His proper name and essence: "I am who I am," meaning I am He whose essence is expressed in the words "I am." God is therefore Being par excellence (ó wv); His essence is Being. Israel did not fully grasp the profound meaning of this revelation at once; they understood Yahweh as the One who is always there, the Enduring, Faithful, and Helper, as manifested in Israel's history (cf. Is 43:11). Later texts express God's absolute being by calling Him the First and the Last, Alpha and Omega, Beginning and End, He who is, was, and is to come; cf. Is 41:4; 44:6; 48:12; Rev 1:4, 8, 17; 21:6; 22:13. The Book of Wisdom (13:1), following Ex 3:14, refers to God as "He who is" in contrast to visible things that received existence from Him. God's absolute being in the name Yahweh sets Him apart from all other beings (Is 42:8).
b) Church Fathers and Scholastic Doctors base their exposition of God's essence on Ex 3:14, identifying absolute being as the deepest explanation of God's metaphysical essence. ST. HILARY exclaims: "Nothing can be thought that characterizes God better than Being" (De Trin. 1, 5).
St. Gregory Nazianzen remarks on Ex 3:14: "God always was, is, and will be; or rather, He simply IS." ST. AUGUSTINE states that God called Himself Being par excellence (ipsum esse). Only God is immutable being, hence true being (Enarr. in Ps. 134, 4). ST. JOHN DAMASCENE notes that "He who is" (ó ὤν) is the most fitting of divine names (De fide orth. I 9).
ST. BERNARD says: "Whether we call God good, great, blessed, or wise, all is contained in the word 'Est' (= He is)" (De consid. v 6). ST. THOMAS teaches: "the essence of God is His very being" (De ente et essentia, c. 6). The Angelic Doctor considers "He who is" (qui est) the name that best characterizes God; S.th. I, 13, 11.

c) The concept of ipsum esse subsistens meets all conditions for defining God's metaphysical essence.
a') The term ipsum esse subsistens is not a mere mode of being, but the perfection primarily belonging to God that forms the core of His essence.
b') Ipsum esse subsistens radically distinguishes God from created things, which possess being rather than being Being itself. Creaturely being is limited, appearing almost as non-being compared to God's immutable being.
c') Ipsum esse subsistens is the root from which all divine perfections logically derive. As absolute being, God contains all perfections of being.
APPENDIX
Hermann Schell († 1906) proposed the idea of *Deus est causa sui*, treating divine aseity as self-causation. However, an essence causing itself would need to act before existing, which violates the principle of contradiction. God is not the cause of Himself, but the reason for Himself; He contains the ground of His existence within Himself. Saint Augustine rejected the expression that God is His own cause (De Trin. I 1, 1; S.c.G. I 18).


Hail Mary Most Pure
Catholic Christian 09-08-2025   Year of Faith
Blessed be the Holy and Immaculate Pure Conception of the Blessed Virgin Mary

Prayer

Lord, help me to live my faith with consistency. May my actions reflect what I believe, and may I be a witness of your love in the world. Give me the strength to follow your commandments, temperance to avoid excess, and humility to recognize my errors. May my inner life remain connected to you, and may my works of mercy reflect your compassion. Amen.

Acclamation

Long live Christ the King!
Come, Holy Spirit!
✝️