§ 7. CONTROVERSIA ACERCA DE LA ESENCIA DE LA GRACIA ACTUAL
1. Hay que rechazar la doctrina de Pascasio Quesnel según la cual la gracia
actual se identifica con la voluntad omnipotente de l) Dios. Cf. la 19.a
proposición condenada : «Dei gratia nihil aliud est quam eius omnipotens
voluntas» ; Dz 1369; cf. 1360 s. La voluntad omnipotente de Dios se identifica
con la Esencia divina. Pero la gracia actual es un efecto finito de la voluntad
salvífica de Dios, distinto del mismo Dios («gratia cresta»). Quesnel, con su
concepción de la gracia, quería dar fundamento a su idea de la eficacia
irresistible de la misma.
2. Según los molinistas, la gracia actual consiste formalmente en un acto vital
(indeliberado) del alma, es decir, en una operación del entendimiento o de la
voluntad, que Dios opera en el alma inmediatamente por sí mismo. Para
fundamentar su tesis, acuden a la Sagrada Escritura, a la tradición y a los
documentos del magisterio eclesiástico, haciendo notar que en ellos se designan
a la gracia actual como «cogitatio pía, cogitatio, scientia», o bien abona
voluntas, sanctum desiderium, cupiditas boni, voluptas, delectatio», etc.,
expresiones todas ellas que significan los actos vitales del alma.
3. Los tomistas definen la gracia actual como don o virtud sobrenatural que
precede a los actos del entendimiento y de la voluntad, y que eleva
sobrenaturalmente de forma transitoria las potencias cognoscitiva y volitiva
capacitándolas para poner los actos de intelección y volición sobrenatural. La
virtud sobrenatural, comunicada por Dios, se une con la potencia intelectiva y
la volitiva hasta formar con ellas un solo principio del cual procede el acto
sobrenatural. Los tomistas procuran fundamentar positivamente su tesis en frases
de la Sagrada Escritura, de los padres Y de los concilios, en las cuales la
gracia antecedente es designada como una voz, una iluminación, un aldabonazo, un
despertar, un impulso, un toque de Dios. Todas estas expresiones significan una
acción de Dios que precede a los actos vitales del alma y los produce.
La virtud sobrenatural que eleva transitoriamente las potencias del alma para
que realicen una acción sobrenatural es designada por los tomistas como cualidad
pasajera o «fluyente» («qualitas fluens»), para diferenciarla de la gracia
santificante, que es cualidad permanente. La doctrina de SANTO TOMÁS (S.th. i it
110, 2) no habla en contra de esta opinión, aunque dice expresamente que la
gracia «no es una cualidad, sino un movimiento del alma» («non est qualitas, sed
motus quidam animae»); pues por «cualidad» entiende Santo Tomás la cualidad
permanente, y por «movimiento del alma» no entiende un acto vital de la misma,
sino una pasión que consiste en la recepción del movimiento que parte de Dios
(«anima hominis movetur a Deo ad aliquid cognoscendum vel volendum vel
agendum»).
En contra de la sentencia molinista está la consideración de que los actos
vitales sobrenaturales dei alma son producidos conjuntamente por Dios y por las
potencias anímicas, mientras que la gracia es causada únίcamente por Dios.
Señor, ayúdame a vivir mi fe con coherencia. Que mis acciones reflejen lo que creo, y que pueda ser un testimonio de tu amor en el mundo. Dame la fuerza para seguir tus mandamientos, la templanza para evitar los excesos, y la humildad para reconocer mis errores. Que mi vida interior esté siempre conectada contigo, y que mis obras de misericordia sean un reflejo de tu compasión. Amén.
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
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