Capítulo segundo
LA COGNOSCIBILIDAD SOBRENATURAL
DE LA EXISTENCIA DE DIOS
§ 4. LA EXISTENCIA DE DIOS COMO OBJETO DE FE
1. Dogma
La existencia de Dios no sólo es objeto del conocimiento de la razón natural,
sino también objeto de la fe sobrenatural (de fe).
El símbolo de la fe católica comienza con el siguiente artículo fundamental de
nuestra fe: «Credo in unum Deum» (Creo en un solo Dios). El concilio del
Vaticano enseña : «Sancta catholica apostolica romana Ecclesia credit et
confitetur, unum esse Deum» (La santa Iglesia católica, apostólica y romana cree
y confiesa que existe un solo Dios verdadero); Dz 1782. Dicho concilio condena
por herética la negación de la existencia de Dios; Dz 1801.
Según la Carta a los Hebreos 11, 6, la fe en la existencia de Dios es condición
indispensable para salvarse: «Sin la fe es imposible agradar a Dios; pues es
preciso que quien se acerque a Dios crea que existe y que es remunerador de los
que le buscan». Y sólo la fe sobrenatural puede obrar en nosotros la salvación
eterna; cf. Dz 798, 1173.
La revelación sobrenatural en la existencia de Dios confirma el conocimiento
natural de Dios y hace que todos puedan conocer la existencia de Dios con
facilidad, con firme certidumbre y sin mezcla de error; Dz 1786: «ab omnibus
expedite, firma certitudine et nullo admixto errore» (necesidad relativa o moral
de la revelación) ; cf S.th. I 1, 1; S.c.G. I 4.
2. Ciencia y fe en torno al mismo objeto
Se discute si una misma persona puede tener al mismo tiempo ciencia y fe de la
existencia de Dios. Varios teólogos escolásticos de nota (Alejandro de Hales,
San Buenaventura, San Alberto Magno) y muchos teólogos modernos (Suárez) se
deciden por la afirmativa, ya que en ambos casos es diverso el objeto formal
(evidencia natural — revelación divina), y porque los actos o hábitos que
suponen pertenecen a órdenes ontológicos distintos (naturaleza — gracia).
En cambio, SANTO TOMÁS nos dice: «Es imposible que la misma verdad sea sabida y
creída al mismo tiempo por la misma persona» («impossibile est, quod ab eodem
idem sit scitum et creditum»; S.th. 2 11 1, 5). Da como razón que la clara
inteligencia del objeto que va unida con el saber no es compatible con la
oscuridad que acompaña a la fe.
No obstante, es posible que una misma verdad sea sabida por una persona y por
otra creída.
Es igualmente posible, según la doctrina de Santo Tomás, que una misma persona
posea al mismo tiempo un saber natural de la existencia de Dios como Hacedor del
orden natural y una fe sobrenatural en la existencia del mismo Dios como Hacedor
del orden sobrenatural, ya que la fe sobrenatural se extiende también a verdades
que no se contienen en el saber natural (diversidad de objeto material) ; cf.
S.th. 2 II 1, 1.
Señor Dios, Padre nuestro, que por tu Hijo Jesucristo nos has dado la gracia de conocer tu existencia y tu amor infinito, te damos gracias por el don de la fe sobrenatural que nos permite creer en ti con firmeza y confianza. Ayúdanos a crecer en nuestra fe, a profundizar en el conocimiento de tu verdad y a vivir según tu voluntad. Que nuestra fe sea un testimonio vivo de tu presencia en nuestras vidas y que podamos compartirla con alegría y humildad con los demás. Amén.
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
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