Sección primera
LA GRACIA ACTUAL,
Capítulo primero
NATURALEZA DE LA GRACIA ACTUAL
§ 5. LA GRACIA DE ILUMINACIÓN Y LA DE MOCIÓN
1. Nociόn de gracia actual
La gracia actual es un influjo transitorio y sobrenatural de Dios sobre las
potencias anímicas del hombre, con el fin de moverle a realizar una acción
saludable. En su calidad de influjo transitorio, la gracia actual se distingue
de la habitual y de las virtudes infusas, que son inherentes al alma como
cualidades permanentes. Por su carácter sobrenatural y por estar ordenada a la
realización de actos saludables, es decir, de acciones que se hallan en relación
intrínseca con el último fin sobrenatural, es por lo que la gracia actual se
distingue del concurso de Dios en las acciones naturales de las criaturas
(«concursus Dei naturales»). La expresión «gratia actualis» surge en la
escolástica tardía (Capréolo) y se hace usual después del concilio de Trento, el
cual todavía no la emplea.
2. Explanación del concepto de gracia actual
a) Doctrina de la Iglesia
La gracia actual, de una manera inmediata e intrínseca, ilumina el entendimiento
y fortalece la voluntad (sent. cierta).
El concilio II de Orange (529) denunció como herética la siguiente proporción :
El hombre, por la fuerza de la naturaleza, sin iluminación o moción del
Espíritu Santo, puede pensar como conviene algo bueno que se refiera a la eterna
salvación, o puede escogerlo, o puede asentir a la predicación del Evangelio; Dz
180; cf. Dz 1791, 104, 797. De ello se deduce que es doctrina de la Iglesia que
el hombre, para poner actos saludables, necesita una virtud que está por encima
de su capacidad natural y que es, por tanto, sobrenatural. La asistencia
sobrenatural de Dios para realizar actos saludables se extiende a las dos
potencias del alma : al entendimiento y a la voluntad ; tal asistencia consiste
en lα iluminación inmediata e intrínseca del entendimiento y en la confortación
inmediata e intrínseca de la voluntad.
De esta inmediata e intrínseca iluminación del entendimiento y confortación de
la voluntad hay que distinguir la iluminación mediata del entendimiento que se
realiza naturalmente por medíos extrínsecos («gratiae externae») ; v.g., la
doctrina revelada, los sermones, las lecturas ; y la confortación mediata de la
voluntad, que se sigue naturalmente de la iluminacíón del entendimiento. No se
realiza nunca una acción saludable si las potencias del alma no son tocadas por
la gracia de manera inmediata e intrínseca (física).
b) Prueba de escritura y de tradición
La realidad efectiva y la necesidad de una iluminación inmediata e intrínseca
del entendimiento para la realización de actos saludables se halla testimoniada
en los siguientes lugares : 2 Cor 3, 5 : «No es que nosotros seamos capaces de
pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia viene de
Dios». Con ello nos enseña San Pablo que por naturaleza somos incapaces de
pensar lo que se relaciona intrínsecamente con nuestra eterna salvación. La
capacidad para ello la recibimos de Dios, que ilumina nuestro entendimiento
dándole con ello la suficiencia para tener pensamientos sobrenaturales. 1 Cor 3,
6 s : «Υο planté, Apolo regó ; pero quien dio el crecimiento fue Dios. Por eso
ni el que planta es algo ní el que riega, sίno Dios, que da el crecimiento». Con
esta alegoría quiere expresar el Apóstol la idea de que la predicación
evangélica quedaría infructuosa sí a la iluminación externa que da el predicador
no se añadiese la iluminación interna que da Dios ; cf. Eph 1, 17s; Act 16, 14;
I Ioh 2, 27.
La confortación interna de la voluntad se halla testimoniada por Phil 2, 13 :
«Pues Dios es el que obra en vosotros el querer y el obrar», y Ioh 6, 44 :
«Nadie puede venir a mí [es decir, creer en mí] si el Padre, que me ha enviado,
no le trae.»
Entre los padres fue principalmente SAN AGUSTÍN quien, en su lucha contra los
pelagianos que negaban la gracia interna, puso muy de relieve la necesidad de la
gracia interna del entendimiento y la gracia interna de la voluntad; cf. In ep.
I. loh. tr. 3, 13; De gratia Christi 26, 27.
c) Razón interna
La inmediata e intrínseca iluminación del entendimiento y confortación de la
voluntad está exigida por la dependencia interna que existe entre el último fin
sobrenatural y los actos saludables. Los medios tienen que pertenecer al mismo
orden ontológico que el fin. Ahora bien, como el fin es entitativamente
sobrenatural, luego los medios, que son los actos saludables procedentes del
entendimiento y la voluntad, han de ser también entitativamente sobrenaturales.
Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor;
Donde haya injuria, perdón;
Donde haya duda, fe;
Donde haya desesperación, esperanza;
Donde haya oscuridad, luz;
Donde haya tristeza, alegría.
Oh, Divino Maestro,
Concédeme que no busque ser consolado, sino consolar;
Ser comprendido, sino comprender;
Ser amado, sino amar.
Porque dando es como se recibe;
Perdonando es como se es perdonado;
Y muriendo es como se resucita a la vida eterna.
Amén.
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
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