§ 15. LA ESPECULACIÓN TEOLÓGICA EN TORNO A LA RELACIÓN ENTRE LA GRACIA Y LA
LIBERTAD
Estado de la cuestión
La gran controversia teológica, suscitada a fines del siglo XVI, sobre la
relación existente entre la gracia eficaz y la libertad gira toda ella en torno
a la siguiente cuestión: ¿En qué se funda el que la gracia eficaz tenga como
consecuencia infalible el acto saludable pretendido por Dios? La razón para ello
¿radica en la gracia misma o en el libre consentimiento de la voluntad previsto
por Dios? La gracia tes eficaz por su virtud intrínseca («per se sive ab
intrinseco»), o lo es por el libre consentimiento de la voluntad («per accidens
sive ab extrínseco»)? De esta cuestión se deriva otra más: La gracia eficaz es
intrínsecamente distinta de la gracia suficiente, o lo es tan sólo
extrínsecamente por añadírsele el Libre consentimiento de la voluntad?
1. El tomismo
El tomismo, iniciado por el fraile dominico español Domingo Báñez (t 1604) y
defendido principalmente por los teólogos dominicos, enseña: Dios decreta desde
toda la eternidad un determinado efecto saludable y, como medio para su
realización, decreta también la concesión de la gracia eficaz. Por medio de esta
íntima y en el tiempo, influye físicamente sobre la libre voluntad del hombre y
la mueve a decidirse libremente por cooperar con la gracia. La gracia eficaz,
por su virtud intrínseca («per se sive ab intrinseco»), obra infaliblemente el
libre consentimiento de la voluntad. La gracia eficaz se distingue, por tanto,
interna y esencialmente, de la gracia suficiente, que sólo da la potencia para
el acto saludable. Para que semejante potencia pase al acto es necesario que
sobrevenga una nueva gracia intrínsecamente distinta (la «gratia efficax»). El
libre consentimiento de la voluntad humana lo prevé Dios infaliblemente en el
decreto de su voluntad divina, con el cual determina desde toda la eternidad el
efecto saludable y la concesión de la gracia eficaz.
La ventaja de la explicación tomista radica en el perfecto desenvolvimiento
lógico de la idea fundamental de que Dios es la causa primera de toda la
actividad creada y de que la criatura depende totalmente de Dios, tanto en el
ser como en el obrar. No obstante, ofrece dificultades notables esta
explicación, pues no se entiende cómo la «gratia sufficiens» es verdaderamente
suficiente y cómo es compatible la «gratia efficax» con la libertad de la
voluntad.
2. El agustinismo
El agustinismo, creado en los siglos xvII/XVIII por miembros de la orden de
eremitas de San Agustín, como el cardenal Enrique de Noris (+ 1704) y Lorenzo
Berti (+ 1766), supone, lo mismo que el tomismo, la existencia de una «gratia
per se sive ab intrinseco efficax». Pero, a diferencia del tomismo, enseña que
la gracia eficaz, por sí misma, no predetermina físicamente a la voluntad, sino
tan sólo de manera moral, infundiéndole una victoriosa delectación en el bien
que trae consigo con certeza infalible el consentimiento de la voluntad, que no
por eso deja de estar prestado libremente (sistema de las predeterminaciones
morales).
El agustinismo intenta poner a salvo la libertad de la voluntad, pero su
concepción de la gracia peca de estrecha, pues no la considera más que coito una
delectación. Además, no es capaz de explicar satisfactoriamente el éxito
infalible de la gracia eficaz y la presciencia divina.
3. El molinismo
El molinismo, creado por el teólogo jesuita español Luis de Molina (+ 1600) y
defendido principalmente por los teólogos de la Compañía de Jesús, no admite
distinción intrínseca y esencial entre la gracia suficiente y la eficaz, sino
únicamente una distinción extrínseca y accidental. Dios apareja a la voluntad
con gracia suficiente para obrar sobrenaturalmente, de suerte que el hombre, si
quiere, puede realizar el acto saludable sin ninguna nueva y distinta ayuda de
la gracia. Cuando la libre voluntad consiente con la gracia y realiza con ella
el acto saludable, entonces la gracia suficiente se convierte por sí misma en
gracia eficaz. Cuando la libre voluntad rehúsa prestar su consentimiento,
entonces la gracia se queda en gracia meramente suficiente. La presciencia
divina la explica el molinismo por medio de la ciencia media.
El molinismo acentúa ante todo el hecho de la libertad humana, con lo cual
resulta por sí misma cierta debilitación de la causalidad universal de Dios. Es
oscura la ciencia media y la previsión, que en ella se funda, del éxito
infalible de la gracia eficaz.
4. El congruismo
El congruismo, creado por Francisco Suárez (t 1617) y San Roberto Belarmino (t
1621) y prescrito por el general de los jesuitas, P. Claudio Aquaviva (1613),
como doctrina oficial de la Orden, es una elaboración ulterior del molinismo.
Según el congruismo, la distinción entre la gracia eficaz y la suficiente no se
funda tan sólo en el consentimiento de la libre voluntad, sino al mismo tiempo
en la congruencia, es decir, en la conveniencia de la gracia con las condiciones
individuales del que la recibe. Cuando la gracia se acomoda a las condiciones
internas y externas del individuo («gratia congrua»), entonces se convierte en
eficiente por el libre consentimiento de la voluntad; cuando no se acomoda
(«gratia incongrua»), entonces quédase reducida a gracia ineficaz por faltarle
el consentimiento de la libre voluntad. Dios prevé, por medio de la ciencia
media, la congruencia de la gracia y su resultado infalible.
El congruismo tiene de ventaja sobre el molinismo el acentuar de manera más
satisfactoria el factor divino de la salvación.
5. El sincretismo
El sistema sincretista, defendido principalmente por teólogos de la Sorbona
(Nicolás Ysambert + 1642; Isaac Habert + 1668; Honoré Tournely + 1729) y por San
Alfonso Maria de Ligorio (+ 1787), procura armonizar los sistemas enumerados
anteriormente. Distingue dos clases de gracia eficaz. Con el molinismo y el
congruismo, supone una «gratia ab extrinseco efficax» para las obras buenas más
fáciles, sobre todo la oración; con el tomismo y el agustinismo, admite una
«gratia ab intrinseco efficax» para las obras buenas más difíciles y para vencer
las tentaciones graves, gracia que predetermina a la libre voluntad
(«praedeterminatio moralis») no de manera física, sino de manera moral (en el
sentido del agustinismo). Los que se aprovechan de la gracia extrínsecamente
eficaz, sobre todo de la gracia de oración, consiguen infaliblemente la gracia
intrínsecamente eficaz en virtud de la promesa de Jesús de que nuestra oración
siempre sería escuchada.
El sistema sincretista reúne en sí casi todas las dificultades de todos los
otros sistemas. Es acertada la idea de que la oración desempeña un papel muy
importantes en la realización de la salud sobrenatural.
Gracias te damos, Señor, por tu gracia que nos justifica y nos hace partícipes de tu vida divina. Ayúdanos a cooperar con tu gracia para vivir según tu voluntad y alcanzar la salvación eterna. Amén.
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
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