Liturgia Católica

A. María de Ligorio

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Resumen del Capítulo segundo.

Resumamos:
I. Sin oración cosa muy difícil es que nos podamos salvar; tan difícil que, como lo hemos demostrado, es del todo imposible según la ordinaria Providencia.

II. Con la oración, la salvación es segura y fácil..Porque en efecto, ¿qué se necesita para salvarnos?
Que digamos: Dios mío ayudadme; Señor mío, amparadme y tened misericordia de mí.
Esto basta. ¿Hay cosa más fácil? Pues, repitámoslo; que si lo decimos bien y con frecuencia, esto bastará para llevamos al cielo. San Lorenzo Justiniano nos exhorta muy encarecidamente que al principio de todas nuestras obras hagamos alguna oración.

Casiano por su parte, nos recuerda el ejemplo de los antiguos padres, los cuales exhortaban a todos a que recurrieran a Dios con breves, pero frecuentes jaculatorias. San Bernardo decía: Que nadie haga poco caso de la oración, ya que el Señor la estima tanto que nos da lo que pedimos o cosa mejor, si comprende que es más útil para nuestra alma.

III. Pensemos que, si no rezamos, ninguna excusa podremos alegar, porque Dios a todos da la gracia de orar.
En nuestras manos está el rezar siempre que queramos como lo confesaba el santo rey David: Haré para conmigo oración a Dios, autor de mi vida. Le diré al Señor.- Tú eres mi amparo.
Mas de esto largamente hablaremos en la parte segunda. Allí se pondrá en claro que Dios da a todos la gracia de orar; y así con la oración podemos alcanzar los socorros divinos que necesitamos para observar los mandamientos y perseverar hasta el fin en el camino del bien.
Ahora afirmo únicamente que si no nos salvamos, culpa nuestra será. Y la causa de nuestra infinita desgraci será una sola: que no hemos rezado.

Condiciones de la buena oración En verdad, en verdad os digo que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo concederá. Tal es la bella promesa que nos ha hecho Jesucristo. Dice que nos concederá todo cuanto le pidamos, pero debemos entender que con la condición de que recemos con las debidas disposiciones. Ya lo
dijo el apóstol Santiago: Si pedís y no alcanzáis lo que pedís. es porque pedís malamente. Y San Basilio,
apoyando esta sentencia del apóstol, escribe: Si alguna vez pediste y no recibiste, fue seguramente
porque pediste con poca fe y poca confianza, con pocas ansias de alcanzar la divina gracia porque pediste cosas no convenientes o porque no perseveraste en la oración hasta el fin, Santo Tomás reduce a cuatro las condiciones para que la oración sea eficaz: pedir por uno mismo, pedir cosas necesarias para la salvación, pedirlas con
piedad y pedirlas con perseverancia.



Sea Bendita y alabada la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la Santísima siempre Virgen María.

♥ Ave María Purísima
Cristiano Católico 7-10-2025 - Año Santo


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Aclamación

¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
✝️ 💔 🌹