Capítulo VII de Lumen Gentium (nn. 48-51), sobre la
índole escatológica de la Iglesia peregrinante y su unión con la
Iglesia celestial.
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Resumen teológico del Capítulo VII (nn. 48-51)
Índole escatológica de la Iglesia peregrinante y su unión con la Iglesia celestial
48. La Iglesia peregrinante y su destino final
La Iglesia no alcanzará su plenitud consumada sino en la
gloria celestial, cuando llegue la restauración de todas las cosas
(apocatástasis).
Mientras tanto, la Iglesia peregrina en la tierra:
Vive en los "últimos tiempos" inaugurados por Cristo.
Posee ya las primicias del Espíritu, aunque gime esperando la redención
del cuerpo.
Lleva en sus sacramentos e instituciones la imagen de este mundo que
pasa.
La Iglesia exhorta a la vigilancia constante, pues no sabemos el día ni la
hora, para entrar con Cristo en las bodas y no ser rechazados.
49. La Comunión de los Santos: tres estados de la Iglesia
Hasta que el Señor venga en su majestad, la Iglesia existe en tres estados
vitales unidos por la caridad:
Iglesia peregrinante: los discípulos que viven en la
tierra.
Iglesia purgante: los que han muerto y se están
purificando.
Iglesia triunfante: los que gozan ya de la visión de
Dios.
Todos forman una sola Iglesia y su unión no se interrumpe por
la muerte, sino que se fortalece por la comunicación de bienes espirituales.
50. Relaciones con la Iglesia celestial
La Iglesia peregrina siempre ha venerado a los difuntos (sufragios) y a los
Santos.
Los Santos:
No solo son modelos de vida,
Sino que interceden por nosotros ante el Padre,
presentando los méritos de Cristo.
Su compañía fraterna ayuda a nuestra debilidad.
El culto a los santos, rectamente entendido, no disminuye el culto a Dios,
sino que lo enriquece, pues todo termina en Cristo, corona de
todos los santos.
51. Disposiciones pastorales
El Concilio exhorta a conservar la piedad hacia los santos y los difuntos,
pero corrigiendo cualquier abuso, exceso o defecto.
Se debe enseñar a los fieles que:
El culto a los santos no busca multiplicar actos externos, sino la
intensidad del amor activo.
Nuestra relación con los santos nos une a Cristo.
La liturgia celestial se anticipa en la liturgia terrena, especialmente
en la Eucaristía.
Síntesis teológica final
Los números 48-51 presentan una visión de la Iglesia que:
Trasciende la historia: no se agota en la tierra, sino
que tiende al Cielo.
Es comunión total: une a vivos y difuntos en el Cuerpo
de Cristo.
Es esperanza viva: camina hacia la restauración final
de todas las cosas.