Resumen claro y profundo del milagro de la sanación de muchos enfermos y endemoniados (Mt 8,16‑17).
Al anochecer, la gente lleva a Jesús numerosos enfermos y personas poseídas
por espíritus impuros. Con una sola palabra, Jesús expulsa a los
demonios y cura a todos los enfermos, mostrando un
poder ilimitado y una compasión sin fronteras.
Mateo interpreta este gesto a la luz de la profecía de Isaías: “Él tomó
nuestras dolencias y cargó nuestras enfermedades.”
Así, las curaciones no son solo actos de misericordia, sino el cumplimiento de
la misión del Siervo de Dios que asume el sufrimiento humano.
Este milagro revela a Jesús como el Mesías compasivo, que asume el sufrimiento humano para traer sanación y liberación, invitando a una fe confiada en su poder.