Capítulo 10. RECAPITULACIÓN. CUÁN RELACIONADOS ENTRE SÍ ESTÁN LOS GRADOS
PREDICHOS
Por tanto, para que lo dicho más extensamente se vea todo en conjunto, y mejor
unido, lo recogemos recapitulando en resumen todo lo dicho antes. Así advertidos
con los ejemplos anteriores, podemos ver la relación entre los grados predichos;
y como se preceden en el tiempo, de la misma forma se preceden en la causa: la
lectio (lectura) viene la primera como fundamento y, propuesta la materia, nos
introduce en la meditación. Y la meditación examina con diligencia qué se debe
apetecer, y, como quien cava, encuentra y descubre el tesoro; pero como no lo
puede obtener por sí mismo, nos remite a la oración. La oración, que con todas
las fuerzas se eleva hacia el Señor, pide el tesoro deseado, que es la suavidad
de la contemplación. Y esta, en llegando, recompensa el trabajo de los tres
grados precedentes, mientras embriaga al alma sedienta con el rocío de su
dulzura celestial. En consecuencia, la lectio (lectura) es según el ejercicio
exterior, la meditación según el entendimiento interior; la oración según el
deseo; la contemplación según todo el sentido. El primer grado es el de los que
comienzan; el segundo es el de los que progresan; el tercero el de los devotos,
y el cuarto el de los elegidos.
Es decir que estos grados están concatenados entre sí, y se ayudan mutuamente
con asistencia subsidiaria, porque los grados precedentes poco o nada aprovechan
sin los siguientes, y los siguientes sin los precedentes raramente o nunca
pueden tenerse. Efectivamente, ¿de qué sirve ocupar el tiempo con la lectio
(lectura) continua, pasar el tiempo leyendo las gestas y escritos de los santos,
si no les sacamos también el jugo, masticándolas y rumiándolas y, después de
tragarlas, las transmitimos hasta lo íntimo del corazón; para que por ellas
consideremos diligentemente nuestra situación, y pongamos interés en hacer las
obras de aquellos cuyos hechos deseamos releer? Pero ¿cómo vamos a pensar todo
esto o cómo podremos evitar que, meditando las cosas falsas o vanas, no
traspasemos los límites que los santos padres han dejado establecidos, a no ser
que antes seamos instruidos acerca de estas cosas por la lectura o por el oído?;
por cierto que el oído pertenece de algún modo a la lectio (lectura). Por lo
cual solemos decir que no sólo hemos leído los mismos libros que leemos para
nosotros mismos o para otros, sino también aquellos que hemos oído de nuestros
maestros. Además, ¿qué aprovecha al hombre, si por la meditación ve lo que debe
hacer, si no se ve fortalecido con la ayuda de la oración y con la gracia de
Dios para conseguirlo? Puesto que toda dádiva buena y todo don perfecto baja del
cielo, del Padre de los astros 27
: sin lo cual no podemos hacer nada, sino que El mismo hace las obras en
nosotros, aunque no completamente sin nosotros. Porque somos cooperadores de
Dios 28
, como dice el Apóstol. Supuesto que Dios quiere que le pidamos, y que al que
llega, llama y está aguardando a la puerta, le abramos el regazo de nuestra
voluntad, y le acojamos. Esta acogida exigía de la samaritana, cuando le decía:
llama a tu marido; como si le dijera: Quiero infundirte la gracia, tú emplea el
libre albedrío: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice dame de
beber, tú le pedirías a Él agua viva 29
. Oído esto, la mujer como instruida por la lectio (lectura), meditó en su
corazón que sería bueno y útil para ella tener esa agua. Encendida, pues, por el
deseo de tenerla, se convierte a la oración, diciendo: Señor, dame esa agua para
no tener más sed, ni venir aquí a sacar el agua 30
. Ved que la escucha de la palabra del Señor y la meditación consiguiente sobre
eso la movieron a orar. Porque ¿cómo habría sido diligente para pedir, si antes
no la hubiese encendido la meditación? O ¿qué le habría ahorrado la meditación
precedente si la oración siguiente no hubiese impetrado lo que mostraba tan
apetecible? Para esto, pues, para que la meditación sea fructuosa, conviene que
le siga la oración devota, cuyo efecto es como la dulzura de la contemplación.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-09-2025
Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la
Santísima Virgen María