Capítulo 11. CUÁN IMPERFECTOS SIN LA MUTUA RELACIÓN. FELICIDAD DE LOS
CONTEMPLATIVOS
De esto podemos deducir que la lectio (lectura) sin la meditación es árida, la
meditación sin la lectura errónea, la oración sin la meditación es tibia, la
meditación sin la oración es infructuosa; la oración con la devoción,
adquisitiva de la contemplación; la obtención de la contemplación sin la
oración, es o bien rara o bien milagrosa. En efecto, Dios, cuyo poder no tiene
número ni término, y cuya misericordia supera a todas sus obras, a veces de las
piedras saca hijos de Abraham, cuando mueve con eficacia a los que rehúsan
aceptar, para que quieran; de ese modo rumboso, como suele decirse vulgarmente,
atrae al buey por los cuernos, cuando El mismo se infunde sin ser llamado. Como
hemos leído que ha sucedido a algunos, por ejemplo a Pablo y a algunos más; con
todo, no debemos por eso presumir de las cosas divinas como tentando a Dios,
sino hacer lo que debemos, es decir leer, y meditar en la ley de Dios; pedirle
que ayude a nuestra debilidad, y que vea nuestra imperfección, porque El mismo
nos enseña a hacerlo, cuando dice: pedid y recibiréis; buscad y encontraréis;
llamad y se os abrirá 31
. Efectivamente, ahora el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos
lo arrebatan 32
. He aquí como por las distinciones antes señaladas pueden ser reconocidas las
propiedades de los grados predichos, cómo se cohesionan, y qué opera cada uno de
ellos en nosotros.
Feliz el hombre cuya alma, libre de los demás negocios, desea siempre estar
metida en estos cuatro grados, porque vendidas todas las cosas que ha tenido,
compra el campo ese en el que se esconde el tesoro deseado 33
; a saber, aficionarse y ver cuán suave es el Señor; porque el ejercitado en el
primer grado, el prudente en el segundo, el devoto en el tercero, el levantado
sobre sí en el cuarto, por estas ascensiones, que ha dispuesto en su corazón,
asciende de virtud en virtud, hasta ver al Dios de los dioses en Sión.
Bienaventurado aquel a quien se le concede permanecer en ese grado supremo,
aunque sea por breve tiempo; porque puede decir con verdad: ved que siento la
gracia del Señor, ved que contemplo su gloria con Pedro y Juan en el monte, ved
que me deleito con Jacob a menudo en los abrazos de Raquel. Pero que tenga
cuidado, no vaya a ser que después de esta contemplación, por la cual haya sido
llevado hasta los cielos, caiga desordenadamente hasta los abismos; ni que
después de la visión de Dios se vuelva a los actos lascivos del mundo y a los
halagos de su carne. En cambio, cuando la agudeza enfermiza de la mente humana
no pueda mantener por mucho tiempo la ilustración de la verdadera luz, que
desciende suave y ordenadamente a alguno de los tres grados por los que iba a
ascender; y alternativamente, bien en uno, bien en otro, se detenga según la
medida de libre albedrío en cada circunstancia de lugar y de tiempo, ya está
tanto más cerca de Dios cuanto más alejada del primer grado. Pero ¡ay la frágil
y miserable condición humana! Ved cómo guiados por los testimonios de la razón y
de las Escrituras vemos claramente que en estos cuatro grados está contenida la
perfección de la vida buena y en ellos debe consistir el ejercicio del hombre
espiritual. Pero ¿quién hay que tome este sendero de la vida?, ¿quién es ése? Y
le alabaremos. Querer esto agrada a muchos, pero realizarlo es de pocos. Y
¡ojalá que nosotros seamos de esos pocos!
Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-09-2025
Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la
Santísima Virgen María