Capítulo 4. OFICIO DE LA ORACIÓN
Y al ver el alma que no puede alcanzar por sí sola aquella dulzura deseada del
conocimiento y de la experiencia, y que cuanto más se acerca al corazón alto,
Dios es tanto más exaltado; ella se humilla y corre a la oración, diciendo:
Señor, que no eres visto sino por los corazones limpios, yo he investigado,
leyendo, he buscado, meditando, cómo ha de ser adquirida la verdadera limpieza
del corazón para que, mediante ella y en pequeña parte, pudiese conocerte.
Buscaba tu rostro, Señor, tu rostro, Señor, buscaba 16
. Durante tiempo he meditado en mi corazón, y en mi meditación se encendió el
fuego y el deseo de conocerte más 17
. Cuando partes para mí el don de la Sagrada Escritura, y en la fracción del pan
hay un gran conocimiento 18
, y cuanto más te conozco, más deseo conocerte. No ya en la superficialidad de
la letra, sino en el sentido de la experiencia. Tampoco te pido esto, Señor, por
mis propios méritos, sino por tu misericordia. Pues confieso que soy indigna y
pecadora, pero también los cachorros comen las migajas que caen de la mesa de
sus amos 19
. Dame, Señor, las arras de la herencia futura, al menos una gota de la lluvia
celestial, con la cual refresque mi sed, porque me inflamo de amor.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-09-2025
Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la
Santísima Virgen María