Capítulo 5. OFICIO DE LA CONTEMPLACIÓN
Inflama su deseo con estos y otros parecidos coloquios encendidos; de este modo
muestra su afecto; con requiebros parecidos llama al esposo. Y el Señor, cuyos
ojos están puestos sobre los justos, y sus oídos no sólo atienden a las preces.
Pero ni siquiera espera a que terminen sus mismas súplicas, sino que
interrumpiendo el curso medio de la oración interviene presuroso, y acude presto
al alma que lo desea, envuelto en el rocío de la dulzura celestial; perfumado
con los mejores ungüentos recrea al alma fatigada; sustenta a la hambrienta,
empapa a la reseca, y la hace olvidarse de las cosas terrenas, fortificándola
admirablemente con la memoria de Él, para vivificarla, embriagarla, y volverla
sobria. Y así como en algunos oficios carnales, de tal modo es vencida la
concupiscencia de la carne, que pierde todo uso de la razón, y el hombre se hace
como un todo carnal: así con justicia en esta contemplación celestial de tal
modo son consumidos y absorbidos los movimientos carnales por el alma que la
carne en nada contradice al espíritu.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-09-2025
Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la
Santísima Virgen María