Esta es la última de las siete parábolas del Reino en el capítulo 13 de Mateo. Guarda una estrecha similitud con la parábola de la cizaña, pero añade un matiz sobre la finalidad última de la historia y la naturaleza mixta de la comunidad eclesial.
Jesús compara el Reino con una red (sagene, una red grande de arrastre) que se echa al mar y recoge "peces de todas clases".
Teológicamente, esto representa la misión de la Iglesia en el mar del mundo. La predicación del Evangelio no es selectiva a priori; atrapa a todos, justos y pecadores, ricos y pobres, judíos y gentiles. La Iglesia es católica (universal) y en su seno conviven santos y pecadores.
La separación no ocurre en el mar (durante la historia), sino "cuando la red está llena" y se saca a la orilla. Esto marca el fin de los tiempos (escatología).
Dios tiene paciencia. Permite que la red se llene. No interrumpe la historia constantemente para purgar el mal, sino que espera al momento de la madurez total de los tiempos.
Los pescadores se sientan (actitud de juicio sereno) y proceden a la selección. Lo bueno se recoge en cestas (la preservación en el Reino eterno) y lo malo se tira fuera.
Esta imagen refuerza la verdad de que, aunque en la Iglesia visible estemos todos mezclados, la pertenencia institucional no garantiza la salvación. Dios mira la calidad interior del "pez" (el corazón y las obras).
Jesús explica la alegoría sin rodeos: "Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán al horno de fuego".
La existencia del infierno ("el llanto y el rechinar de dientes") es una verdad revelada que subraya la dignidad de la libertad humana. Nuestras decisiones tienen consecuencias eternas. El amor de Dios es infinito, pero respeta la opción definitiva del hombre por el mal.
La parábola termina con una pregunta de Jesús a los discípulos: "¿Habéis entendido todo esto?". Ellos responden "Sí". Comprender el juicio final no debe causar terror, sino responsabilidad y urgencia en la misión de pescar hombres para la vida.