Es una frase poderosa que resuena en el corazón de la espiritualidad
cristiana. Sin embargo, para ser precisos con el texto bíblico, Jesús utiliza
una palabra ligeramente distinta en el famoso Sermón del Monte.
En Mateo 5:48, la frase exacta es:
"Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es
perfecto."
El significado detrás de la palabra
Es común que la citemos como "santos" porque el concepto de santidad y
perfección están íntimamente ligados en la Biblia, pero hay matices interesantes
que vale la pena explorar:
* La Perfección (Teleios): En el griego original, la palabra es teleios. No se
refiere a no cometer errores nunca, sino a la plenitud, la madurez o alcanzar el
propósito para el cual fuiste creado. Es como una semilla que llega a ser un
árbol frutal.
* La Santidad (Qadosh/Hagios): Esto significa "apartado" o "distinto". Dios le
dice a su pueblo en el Antiguo Testamento: "Sed santos, porque yo soy santo"
(Levítico 11:44). Jesús retoma esta esencia y la eleva.
* El contexto del Amor: Si te fijas en los versículos anteriores (Mateo
5:43-47), Jesús está hablando de amar a los enemigos. Ser "perfecto" o "santo"
como el Padre significa amar sin exclusiones, tal como Dios hace salir el sol
sobre buenos y malos.
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Un paralelo interesante
En el Evangelio de Lucas, que narra enseñanzas similares, se utiliza una palabra
que a veces nos resulta más cercana:
"Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso."
(Lucas 6:36)
Esto sugiere que para Jesús, la santidad y la perfección se manifiestan
principalmente a través de la compasión y el amor incondicional.
¿Te gustaría que analizáramos más a fondo el contexto histórico de este sermón o
prefieres ver cómo se interpreta esta "perfección" en la vida diaria?
Llevar la "perfección" de la que habló Jesús al terreno de lo cotidiano es un
alivio, porque no se trata de ser "impecables" (como una hoja de papel sin
manchas), sino de ser íntegros (como un fruto maduro).
Aquí te comparto cómo se interpreta esta meta en el día a día:
1. La perfección como "Amor sin filtros"
En el contexto de Mateo 5, la perfección es la capacidad de romper la
reciprocidad. Lo normal es ser amable con quien es amable con nosotros. La
perfección diaria consiste en:
* Saludar a ese colega que siempre nos ignora.
* No hablar mal de quien nos criticó.
* Ayudar a alguien que sabemos que no podrá devolvernos el favor.
2. Integridad vs. Perfeccionismo
Existe una gran diferencia entre ser perfeccionista (un rasgo que suele generar
ansiedad y miedo al error) y buscar la perfección espiritual:
* El perfeccionista teme fallar porque su valor depende de lo que hace.
* El que busca la perfección bíblica acepta su fragilidad, pero intenta que sus
acciones coincidan con sus valores. Ser "perfecto" en la vida diaria es ser
coherente: que lo que dices en privado sea lo mismo que haces en público.
3. La madurez de carácter (Teleios)
Como mencionamos, teleios significa "llegar al fin destinado". Un niño es
"perfecto" como niño, pero se espera que crezca. En la vida diaria, esto se
traduce en:
* Gestionar las emociones: No reaccionar impulsivamente ante un atasco de
tráfico o un comentario hiriente.
* Responsabilidad: Cumplir con los compromisos aunque ya no tengamos ganas de
hacerlos.
4. La perfección de la intención
Muchos teólogos y filósofos espirituales sugieren que, como humanos, no podemos
ser perfectos en la ejecución, pero sí en la intención.
Si tu intención constante es el bien, incluso cuando te equivocas, estás
caminando en esa "perfección". La clave no es no caerse, sino la rapidez con la
que te levantas y pides perdón.