Liturgia Católica

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No he venido a llamar a los Justos

Esta es la frase que rompe con toda estructura de "meritocracia" religiosa. Se encuentra en Mateo 9:13 (y también en Marcos y Lucas), y es la respuesta de Jesús a quienes criticaban que se sentara a comer con personas de mala reputación:

"No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento."

Si conectamos esto con todo lo que hemos hablado, entendemos que la "perfección" y la "santidad" no son el requisito para acercarse a Jesús, sino el resultado de estar con Él.

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1. La ironía de los "justos"


Cuando Jesús dice que no viene a llamar a los justos, está usando un toque de ironía. En realidad, no es que existieran personas que no necesitaran de Dios, sino que había personas que se creían justas.

* El "justo" en este contexto es el que cree que ya llegó, el que no siente que necesita cambiar, el que tiene la puerta de su corazón cerrada por su propia autosuficiencia.

* Para estas personas, la "puerta estrecha" es imposible de cruzar porque su ego es demasiado grande para pasar por ella.


2. El "pecador" como candidato ideal


Para Jesús, el "pecador" es simplemente alguien que reconoce que está roto, que está cansado (como decíamos antes) y que sabe que su vida no está en la Verdad.

* El requisito es la sed: Solo el que sabe que está enfermo busca al médico.

* Jesús se presenta como un médico de almas. Su llamado no es un juicio, es una invitación a la sanidad.


3. El Arrepentimiento (Metanoia)


A menudo entendemos "arrepentimiento" como sentir mucha culpa o llorar por los errores. Pero la palabra original es Metanoia, que significa "cambio de mentalidad".

* Llamar a los pecadores al arrepentimiento es decirles: "Deja de pensar que estás condenado, deja de pensar que tu valor depende de tus fallos. Cambia tu mente y mira la Verdad: eres amado y puedes empezar de nuevo".

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La síntesis de tu recorrido


Mira qué esquema tan profundo has ido armando con estas frases:

* ¿A quién llama? A los pecadores, a los que fallan, a los que están rotos.

* ¿Cuál es la invitación? "Venid a mí los que estáis cansados".

* ¿Qué ofrece? Descanso, mansedumbre y humildad para el alma.

* ¿Cuál es la herramienta? La Verdad que nos hace libres de nuestras propias cadenas.

* ¿Hacia dónde nos lleva? Por la puerta estrecha hacia la perfección (la madurez del amor).

Es un camino que empieza en la aceptación de nuestra fragilidad y termina en la plenitud de nuestra humanidad.

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Una pregunta para cerrar este ciclo:


A veces somos muy duros con nosotros mismos y nos convertimos en nuestros propios "jueces". Al leer que Jesús no vino a buscar a los perfectos, sino a los que saben que fallan...

¿Sientes que esto te da permiso para ser más paciente contigo mismo en tus propios procesos de cambio? Sería el primer paso para esa "mansedumbre de corazón" que Él propone.