Los Sacramentos
El Bautismo
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TRATADO SOBRE LOS SACRAMENTOS EN PARTICULAR
§ 1. EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO
1. NOCIÓN Y SACRAMENTALIDAD DEL BAUTISMO
1. Noción
El bautismo es el sacramento por el cual el hombre renace espiritualmente
mediante la ablución con agua y la invocación de las tres divinas personas. El
Catecismo Romano, siguiendo las expresiones de Ioh 3, 5, Tit 3, 5 y Eph 5, 26,
da la siguiente definición de este sacramento: «Baptismum esse sacramentum
regenerationis per aquam in verbo» (II 2, 5).
2. Sacramentalidad del bautismo
El bautismo es un verdadero sacramento instituido por Jesucristo (de fe; Dz
844).
El racionalismo moderno niega que Cristo haya instituido el bautismo. Según
Harnack, el bautismo cristiano, que remitía los pecados, se habría derivado por
evolución del bautismo de penitencia de Juan. R. Reitzenstein intentó mostrar
que el bautismo cristiano era imitación del bautismo de los mandeos, antigua
secta gnóstica de bautizantes. Probablemente ocurrió lo contrario: que el
bautismo mandeico sufrió la influencia del bautismo cristiano.
El papa Pío X condenó la doctrina de los modernistas, los cuales enseñaban que
la comunidad cristiana introdujo la necesidad de bautizarse tomando del judaísmo
el rito bautismal, como símbolo externo de la recepción en la comunidad
cristiana, y vinculando a este rito la obligación de llevar vida cristiana; Dz
2042.
Prueba
a) El bautismo aparece ya, en figura, en el Antiguo Testamento. Fueron figuras
del bautismo, según doctrina de los apóstoles y los padres, aquel moverse del
Espíritu de Dios sobre las aguas (cf. la consagración del agua bautismal), el
diluvio (1 Petr 3, 20 s), la circuncisión (Co] 2, 11 s), el paso del mar Rojo (1
Cor 10, 2), el paso del Jordán (Ios 3, 14 ss) y las siete veces que tuvo que
bañarse en el Jordán el sirio Naamán (4 Reg 5, 14). En Ez 36, 25, hallamos una
predicción formal del bautismo: «Esparciré sobre vosotros agua limpia y seréis
limpiados de todas vuestras inmundicias, y de todos vuestros ídolos os limpiaré»
; cf. Is 1, 16 ss ; 4, 4; Zach 13, 1.
El bautismo de Juan fue una preparación inmediata del bautismo de Cristo (Mt 3,
11) ; aquel bautismo debía mover a los pecadores a penitencia, obrando así («ex
opere operantis») la remisión de los pecados. El concilio de Trento declaró
expresamente, contra los reformadores, que el bautismo de Juan no tenía la misma
eficacia que el bautismo de Cristo; Dz 857; cf. S.th. In 38, 3: 'baplismus
Ioannis gratiam non conferebat, sed solum ad gratiam praeparabat (el bautismo de
Juan no confería la gracia, sino únicamente preparaba para ella).
b) Cristo mismo hizo que Juan le bautizara en el Jordán (Mt 3, 13 ss) y dio a
sus discípulos el encargo de administrar el bautismo (Ioh 4, 2), explicó a
Nicodemo la esencia y necesidad del bautismo (Ioh 3, 3 y 5) y antes de subir al
cielo ordenó a sus apóstoles que bautizaran a todas las gentes (Mt 28, 19) ; Ioh
3, 5 : «El que no nacuere [Vg: renaciere] del agua y del Espíritu [Vg: del
Espíritu santo] no puede entrar en el reino de Dios» ; Mt 28, 18 s :«Me sido dado
todo poder en el cielo y en la tierra ; id, pues, enseñad todas las gentes,
bautizándolas en el nombre del Padre y del Mijo y del Espíritu Santo»; cf. Mc
16, 15: «Id por todo el mundo y predicad el. Evangelio a toda criatura. El que
creyere y fuere bautizado se salvará, mas el que no creyere se condenará».
La autenticidad de Mt 28, 19, está garantizada por el testimonio de todos los
manuscritos y todas las antiguas versiones. En la Didakhé, c. 7, se cita dos
veces este mismo pasaje.
Las pruebas clásicas de Escritura — Ioh 3, 5, y Mt 28, 19 — nos permiten
verificar en ellas todas las notas esenciales del bautismo del Nuevo Testamento.
El bautismo aparece como un signo externo de la gracia que consiste en la
ablución con agua y la invocación de las tres divinas personas, produce la
gracia interior (a saber, la regeneración) y fue instituido por Cristo para
todos los tiempos.
c) Los apóstoles cumplieron, con respecto a la Iglesia primitiva, el mandato que
Cristo les diera de bautizar a todas las gentes ; Act 2,
8y41;8,12s;8,36ss;9,18;10,47s;16,15y33;18,8;19,5; 1 Cor 1, 14 ss. Los más
antiguos documentos eclesiásticos, como la Didakhé (c. 7), la Epístola de
Bernabé (11, 11), el Pastor de HERMAS (Sim. ix 16) y SAN JusTINO MÁRTIR (Apol. i
61,), dan testimonio de la no interrumpida tradición apostólica. La más antigua
monografía sobre el bautismo se debe a Tertuliano (sobre el 200).
3. Momento en que fue instituido el bautismo
Las noticias que nos proporciona la Sagrada Escritura no nos permiten fijar con
exactitud cuál fue el momento de la institución del bautismo. Los pareceres de
los teólogos no están de acuerdo a este respecto. Unos suponen que el bautismo
quedó instituido al hacerse Jesús bautizar en el Jordán (PEDRO LOMBARDO, .Sent.
Iv 3, 5; SANTO TOMÁS, S.th. III 66, 2; Cat. Rom. u 2, 20); otros creen que en
la conversación que el Señor mantuvo con Nicodemo (Pedro Abelardo; cf. SAN
BERNARDO DE CLARAVAL, A'P. 77), y otros, en fin, opinan que el momento de la
institución tuvo lugar cuando el Señor promulgó su mandato de bautizar a todas
las gentes, poco antes de su ascensión a los cielos (HUGO DE SAN VÍCTOR, De
sacr. II 6, 4; Mag. Rolando). Las dos primeras sentencias parten del supuesto
probable de que el bautismo practicado por los discípulos de Jesús (loh 4, 2)
era ya el bautismo sacramental cristiano. Contra la primera sentencia, tenemos
ante todo el silencio de la Sagrada Escritura; y contra la segunda, las
circunstancias externas en que Jesús habló de la necesidad del bautismo para
salvarse. El punto esencial del argumento escriturístico en favor de la
institución del bautismo lo tenemos en Mt 28, 19; pero notemos que este mandato
de bautizar a todas las gentes no excluye que la institución de este sacramento
hubiera tenido lugar con anterioridad.
SAN BUENAVENTURA (Com, in loh., c. 3, n. 19) procura armonizar las distintas
opiniones de la siguiente manera: El bautismo fue instituido, en cuanto a su
materia (materialiter.), cuando Cristo se hizo bautizar; en cuanto a su forma
(formaliter), cuando el Señor resucitó y nos dio la fórmula (Mt 28, 19); en
cuanto a su efecto (efective), cuando Jesús padeció, pues por la pasión de
Cristo recibe el bautismo toda su virtud; y en cuanto a su fin (finaliter),
cuando predijo su necesidad y sus ventajas (Ioh 3, 5).
Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-12-2025 Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la Santísima Virgen María