Los Sacramentos
La Eucaristía
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VERIFICACIÓN DE LA PRESENCIA REAL DE CRISTO O TRANSUSTANCIACIÓN
§ 5. EL DOGMA Y LA NOCIÓN DE TRANSUSTANCIACIÓN
1. El dogma
Cristo está presente en el sacramento del altar por transustanciarse toda la
sustancia de pan en su cuerpo y toda la sustancia de vino en su sangre (de fe).
Frente a la doctrina de la consustanciación propuesta por Lutero, según la cual
las sustancias de pan y vino subsisten juntamente con el cuerpo y la sangre de
Cristo, y frente a la doctrina de la impanación impugnada ya por Guitmundo de
Aversa, según la cual entre Cristo y la sustancia de pan existiría una unión
hipostática, declaró el concilio de Trento que toda la sustancia del pan se
convierte en el cuerpo de Cristo y toda la sustancia del vino se convierte en su
sangre. Tal conversión recibe el nombre de transustanciación: «Si quis dixerit,
in sacrosancto Eucharistiae sacramento remanere substantiam panis et vini una
cum corpore et sanguine Domini nostri Iesu Christi, negaveritque mirabilem illam
et singularem conversionem totius substantiae panis in corpus et totius
substantiae vini in sanguinem, manentibus dumtaxat speciebus panis et vini, quam
quidem conversionem catholica Ecclesia aptissime transsubstantiationem
appellat», a. s.; Dz 884; cf. 355, 430, 465. El papa Pío vi salió en defensa de
la doctrina de la transustanciación contra el sínodo de Pistoya (1786), que la
calificaba de «cuestión puramente escolástica» y pretendía descartarla de la
instrucción religiosa que debe darse a los fieles; Dz 1529. Cf. Dz
La palabra transsubstantiatio, resp. transsubstantiare, fue creada por la
teología del siglo xii (Maestro Rolando [que más tarde fue papa con el nombre de
Alejandro iii] hacia 1150, Esteban de Tournai hacia 1160, Pedro Comestor
1160-70), y es usada oficialmente por vez primera en un Decretal (1202) de
INOCENCIO iii y en el Caput Firmiter del concilio iv de Letrán; Dz 414, 416,
430.
La Iglesia ortodoxa griega, después del II concilio universal de Lyón (1274),
recogió de la teología latina este término y lo tradujo por el griego
metousíosis resp. µetousiousthai. Pero cuando encontró mayor difusión este
término fue durante el siglo xvii, en la lucha contra las teorías calvinistas
sobre la eucaristía del patriarca Cirilo Lucaris; cf. la Confessio orthodoxa de
PEDRO MOGILAS I 107, y la Confessio de DOSITEO 17. La moderna teología ortodoxa
renuncia a explicar cómo se verifica la presencia real del cuerpo y la sangre de
Cristo. La significación del término metousíosis ha quedado notablemente
desleída, si no se ha llegado a negarla por completo.
2. La noción
a) La transustanciación es una conversión (µetaßolé, conversio). La conversión
en sentido pasivo es el tránsito de una cosa a otra («transitus unius rei in
aliam»). Esta noción contiene los siguientes elementos :
a') Un término a quo y un término ad quem, es decir, un punto de partida que
cesa de ser y un punto final que comienza a ser. Ambos términos tienen que ser
algo positivo, a diferencia de lo que ocurre en la creación y la aniquilación.
Si consideramos en su totalidad la cosa que existe antes y después de la
conversión, tendremos que hablar de término total a quo y ad quem (en el caso de
la conversión eucarística: las sustancias del pan y el vino, juntamente con los
accidentes, y el cuerpo y la sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino);
si consideramos únicamente aquello que en la cosa cesa o comienza a ser,
entonces tendremos que hablar de término formal a quo o ad quem (en el caso de
la conversión eucarística: las sustancias del pan y el vino y el cuerpo y la
sangre de Cristo).
b') Una dependencia intrínseca entre la desaparición del término a quo y la
aparición del término ad quem. Una mera sucesión temporal no satisfaría el
concepto de transustanciación. En el caso de la conversión eucarística, cesan
las sustancias del pan y el vino porque suceden en su lugar el cuerpo y la
sangre de Cristo.
c') Un commune tertium, es decir, un tercer elemento común que permanezca y que
después de la conversión sirva para unir ambos extremos. En el caso de la
conversión eucarística, el tercer elemento son las especies eucarísticas. Se
puede concebir, sin embargo, una conversión en la cual no queda nada del término
a quo.
b) La transustanciación es una conversión milagrosa y singular («conversio
mirabilis et singularis»; Dz 884) distinta de todas las conversiones naturales.
Estas últimas pueden ser accidentales o sustanciales. En las accidentales, la
sustancia permanece inalterada, y lo que hace es solamente recibir nuevas formas
accidentales («conversio accidentalis o transaccidentatio», v.g., cuando un
bloque de mármol se convierte en una estatua). En las conversiones sustanciales
cesa la forma sustancial hasta entonces existente, la materia permanece como
común tercero y recibe una nueva forma sustancial («conversio formalis o
transformatio», v.g., cuando el organismo asimila el alimento ingerido). En el
orden natural, la conversión de la forma sustancial acarrea siempre cambios
accidentales. La conversión eucarística es una conversión sustancial de índole
única, porque en ella toda la sustancia, tanto la materia como la forma, del pan
y el vino es la que se convierte, mientras que permanecen inmutados los
accidentes. Tal conversión no tiene analogía alguna en el orden natural ni en el
sobrenatural, y recibe, por tanto, un nombre especial: el de transustanciación.
Esta expresión quiere decir que experimenta la conversión toda la sustancia y
solamente ella.
El concepto metafísico de sustancia, que es el único que nos interesa en esta
doctrina sobre la conversión, no queda afectado en absoluto por las modernas
ideas científicas sobre la estructura de la materia.
c) La conversión en sentido activo, es decir, la acción conversiva de Dios, no
se compone — según doctrina general de los teólogos — de dos acciones
independientes, a saber: la de destruir la sustancia de pan y vino y la de hacer
presente el cuerpo y la sangre de Cristo. Una sola operación divina tiene por
efecto el que desaparezca el término a quo (formal) y aparezca el término ad
quem (formal).
Los escotistas, Belarmino, Chr. Pesch y otros autores definen el acto de hacer
presente el cuerpo y la sangre de Cristo como una aducción (adductio o
introductio) del cuerpo y sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino, pero
excluyendo todo movimiento local (teoría de la aducción). Según esta teoría, el
cuerpo preexistente de Cristo es —como quien dice introducido en las especies
sacramentales y recibe, además de su modo natural de existir en el cielo, un
nuevo modo sacramental de existir bajo las especies de pan y vino.
Los tomistas, Suárez, Franzelin y otros autores definen la acción conversiva
como producción o reproducción (productio o reproductio, replicatio) del cuerpo
y la sangre de Cristo bajo las especies (teoría de la reproducción). Según esta
teoría, el mismo cuerpo que fue producido primeramente en el seno de la Virgen
María es producido de nuevo, por una nueva acción de Dios, de la sustancia del
pan y el vino. El modo con que se expresan los padres y las liturgias e,
igualmente, el concepto de transustanciación parecen hablar más bien en favor de
la teoría de la reproducción. Sin embargo, el carácter misterioso de la
transustanciación no permite explicar de manera cierta el proceso de este
misterio.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-12-2025 Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la Santísima Virgen María