VII. EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO
§ 1. NOCIÓN, ORIGEN Y SACRAMENTALIDAD DEL MATRIMONIO
1. Noción del sacramento del matrimonio
El matrimonio cristiano es aquel sacramento por el cual dos personas de distinto
sexo, hábiles para casarse, se unen por mutuo consentimiento en indisoluble
comunidad de vida con el fin de engendrar y educar a la prole, y reciben gracia
para cumplir los deberes especiales de su estado.
El Catecismo Romano (II 8, 3), siguiendo a los teólogos (cf. PEDRO LOMBARDO,
Sent. IV 27, 2), da la siguiente definición de matrimonio, calcada de la del
derecho romano: «matrimonium est viri et mulieris maritalis coniunctio inter
legitimas personas, individuam vitae consuetudinem retinens.» Pero en esta
definición falta la nota esencial que distingue al matrimonio cristiano: la
comunicación de la gracia.
2. Origen divino del matrimonio
El matrimonio no fue instituido por los hombres, sino por Dios (sent. cierta; Dz
2225). Cf. Vaticano II, const. Gaudium et spes, n. 48.
El matrimonio, como institución natural (officium naturae), es de origen divino.
Dios creó a los hombres varón y hembra (Gen 1, 27) y depositó en la misma
naturaleza humana el instinto de procreación. Dios bendijo a la primera pareja
humana y, por medio de una revelación especial, .tes manifestó su mandato de que
se multiplicasen: «Procread y multiplicaos, y henchid la tierra» (Gen 1, 28).
Negaron el origen divino del matrimonio las sectas gnosticomaniqueas de la
antigüedad y la edad media. Partiendo de la doctrina dualística según la cual la
materia es la sede del mal, estos herejes rechazaron el matrimonio (por el cual
se propaga la materia del cuerpo) calificándolo de fuente de mal. Bajo el
influjo del espiritualismo platónico, SAN GREGORIO NISENO declaró (De opif.
hont. 17) que tanto la diferenciación sexual de las personas como el matrimonio
que en ella se funda son consecuencia del pecado que Dios había ya previsto.
SANTO TOMÁS refutó la doctrina de San Gregorio (S.th. I 98, 2). SAN JERÓNIMO
también hace depender erróneamente el origen del matrimonio del pecado del
primer hombre (Ep. 22, 19).
3. Sacramentalidad del matrimonio
a) Dogma
El matrimonio es verdadero y propio sacramento instituido por Cristo (de fe).
Cristo restauró el matrimonio instituido y bendecido por Dios haciendo que
recobrase su primitivo ideal de unidad e indisolubilidad (Mt 19, 3 ss) y
elevándolo a la dignidad de sacramento.
Contra los reformadores que negaban la sacramentalidad del matrimonio
considerándolo como «cosa exterior y mundana» (Lutero), el concilio de Trento
hizo la siguiente declaración: «Si quis dixerit matrimonium non esse vere et
proprie unum ex septem Legis evangelicae sacramentis, a Christo Domino
institutum, sed ab hominibus in Ecclesia inventum, neque gratiam conferre», a.
s.; Dz 971; cf. 367, 424, 465, 702. Pío x condenó la negación de la institución
divina del matrimonio por parte de los modernistas; l,, Dz 2051 ; cf. el Sílabo
de Pío IX (1864) y las encíclicas Arcanum de León xiii (1880) y Casti connubii
de Pío xi (1930), que tratan sobre el matrimonio; Dz 1765 ss, 1853 s, 2225 ss.
b) Prueba de Escritura
San Pablo hace resaltar el carácter religioso del matrimonio, exigiendo que se
contraiga «en el Señor» (1 Cor 7, 39) y enunciando su indisolubilidad como
precepto del Señor (1 Cor 7, 10). La elevada dignidad y santidad del matrimonio
cristiano se funda, según San Pablo, en que el matrimonio es símbolo de la unión
de Cristo con su Iglesia; Eph 5, 32: «Gran misterio es éste, mas lo digo con
respecto a Cristo y su Iglesia.» Como la unión de Cristo con la Iglesia es
fuente de abundantes gracias para los miembros de ésta, el matrimonio, si es
imagen perfecta de la unión santificadora de Cristo con la Iglesia, no puede ser
un símbolo muerto como era en la época precristiana, sino un signo eficiente de
la gracia. Ahora bien, este efecto de comunicar la gracia no podría tenerlo el
matrimonio sino por institución de Cristo.
Las palabras del Apóstol no prueban con plena certeza que el matrimonio cause la
gracia santificante, causalidad que es nota esencial del concepto de sacramento.
La palabra «sacramentum» solamente tiene el significado general de «misterio».
Pero el hecho de que el Apóstol compare el matrimonio cristiano con la unión
santificadora de Cristo con su Iglesia insinúa — como hace notar el concilio de
Trento — que el matrimonio es verdadera causa de gracia (Dz 969: «Quod Paulus
Apostolus innuit»).
c) Prueba de tradición
Los padres consideraron desde un principio el matrimonio como algo sagrado. SAN
IGNACIO DE ANTIOQUÍA (+ hacia 107) exige que la Iglesia coopere en la
contracción de matrimonio: «Conviene que el novio y la novia contraigan
matrimonio con anuencia del obispo, a fin de que el matrimonio sea conforme al
Señor y no conforme a la concupiscencia» (Pol. 5, 2). También TERTULIANO da
testimonio de que el matrimonio ha de contraerse ante la Iglesia. «i,Cómo
podríamos describir la dicha de un matrimonio contraído ante la Iglesia,
confirmado por la oblación, sellado por la bendición, proclamado por los ángeles
y ratificado pur el Padre celestial?» .
SAN AGUSTÍN defiende la dignidad y santidad del matrimonio cristiano contra los
maniqueos, que desechaban el matrimonio como fuente del mal (De moribus
ecclesiae catholicae et de moribus manichaeorum 389), contra Joviniano, que
inculpaba a la Iglesia de menospreciar el matrimonio (De bono coniugali 401), y
contra los pelagianos, que decían que el pecado original era incompatible con la
dignidad del matrimonio (De nuptiis et concupiscentia 419/410). Convirtiese en
patrimonio de la teología posterior su doctrina sobre los tres bienes del
matrimonio: proles (la descendencia), fides (la fidelidad conyugal),
sacramentum (signo de la unión indisoluble de Cristo con su iglesia conforme a
Eph 5, 32; por eso esta palabra tiene aquí la misma significación que
indisolubilidad). San Agustín no habla todavía expresamente de que el matrimonio
cause gracia santificante.
La asistencia de Jesús a las bodas de Caná la consideran los padres como un
reconocimiento y santificación del matrimonio cristiano por parte del Señor, de
manera análoga a como en el Jordán, por su bautismo, santificó Jesús el agua
para la administración del sacramento del bautismo; cf. SAN AGUSTÍN, De bono
coniugali, 3, 3; SAN JUAN DAMASCENO, De fide orth. Iv 24.
Solamente la escolástica llegó a adquirir un conocimiento claro y científico del
matrimonio cristiano como sacramento. Las Iglesia orientales separadas
consideran igualmente el matrimonio como sacramento.
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Cristiano Católico 8-12-2025
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