§ 10. LA CONTRICIÓN PERFECTA
1. Esencia de la contrición perfecta
El motivo de la contrición es el amor perfecto a Dios o caritas perfecta. Esta
caridad consiste en amar a Dios sobre todas las cosas por ser El quien es (amor
de benevolencia o de amistad). Su objeto formal es la bondad de Dios en sí misma
(«bonitas divina absoluta»).
Una etapa previa para llegar a esta caridad perfecta de Dios la constituye el
amor de gratitud, pues la verdadera gratitud no mira tanto el beneficio como el
sentimiento del que procede ese beneficio. El objeto formal del amor de gratitud
es la bondad de Dios, que se manifiesta en numerosos beneficios y, sobre todo,
en el más grande de todos ellos, que fue la muerte redentora de Cristo («bonitas
divina relativa»). El amor de gratitud desemboca en la caridad.
El amor de concupiscencia (amor concupiscentiae o spei), con el cual se ama a
Dios por el propio provecho, es primariamente amor a sí mismo, y secundariamente
—y, por tanto, de manera imperfecta— amor a Dios. Este amor no constituye un
motivo suficiente para la contrición perfecta. Sin embargo, la caridad perfecta
no exige la renunciación a la propia felicidad en Dios, sino únicamente la
subordinación del interés propio al interés de Dios. Por eso, la Iglesia ha
condenado la doctrina del arzobispo Fénelon de Cambrai (+ 1715), según la cual
la caridad cristiana consiste en el amor puro a Dios con exclusión de todo otro
motivo (amour désintéressé); Dz 1327 ss.
Para la esencia de la caridad perfecta o de la contrición perfecta no se
requiere grado alguno determinado de intensidad o una duración prolongada. Estas
cosas constituyen únicamente la perfección accidental de la contrición perfecta.
2. Justificación extrasacramental por medio de la contrición perfecta
a) La contrición perfecta confiere al que se encuentra en pecado mortal la
gracia. de la justificación aun antes de que éste reciba actualmente el
sacramento de la penitencia (sent. próxima a la fe).
El concilio de Trento declaró: «etsi contritionem hanc aliquando caritate
perfectam esse contingat hominemque Deo reconciliare, priusquam hoc sacramentum
actu suscipiatur», etc. ; Dz 898.
Fue reprobada la doctrina de Bayo, según la cual la caridad podía subsistir con
el pecado mortal (Dz 1031, 1070), y la contrición perfecta sólo producía la
justificación extrasacramental en caso de peligro de muerte o del martirio (Dz
1071).
b) Sin embargo, la contrición perfecta solamente opera la justificación
extrasacramental cuando va unida al deseo de recibir el sacramento («votum
sacramenti») (de fe).
El concilio de Trento enseña: «reconciliationem ipsi contritioni sine
sacramenti voto, quod in illa includitur, non esse adscribendam»; Dz 898. Por
medio del votum sacramenti se unen entre sí los factores subjetivo y objetivo
del perdón de los pecados: el acto de arrepentimiento por parte del penitente y
el poder de las llaves por parte de la Iglesia. Este deseo del sacramento se
contiene virtualmente en la contrición perfecta.
En el Antiguo Testamento, la contrición perfecta constituía para los adultos el
único medio de alcanzar el perdón de los pecados; cf. Ez 18, 21 ss; 33, 11 ss;
Ps 31, 45. También en el Nuevo Testamento se atribuye a la caridad perfecta el
efecto de conseguir el perdón de los pecados; cf. Ioh 14, 21 ss; Lc 7, 47 («Le
son perdonados [a la pecadora arrepentida] sus muchos pecados, porque amó
mucho») ; 1 Iah 4, 7.
El pasaje de 1 Petr 4, 8: «caritas operit multitudinem peccatorum», que visto el
contexto se refiere al mutuo perdón de los hombres, es interpretado a menudo por
los padres en el sentido de que la contrición perfecta alcanza de Dios el perdón
de los pecados; cf. SAN CLEMENTE ROMANO, Cor. 49, 5; ORÍGENES, In Lev. hom. 2,
4; SAN PEDRO CRISÓI.OGO, Sermo 94. Orígenes (1. c.) cita en sexto lugar, entre
los siete medios para conseguir el perdón de los pecados, «la abundancia de
caridad» («abundantia caritatis») y se basa en Lc 7, 47, y 1 Petr 4, 8.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-12-2025
Año de la Fe
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