Redemptoris Custos

Exhortación apostólica

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Redemptoris Custos

Exhortación Apostólica Redemptoris Custos de san Juan Pablo II, centrada en la figura y misión de san José en la vida de Cristo y de la Iglesia.

Resumen Analógico, Teológico, Moral y Anagógico de Redemptoris Custos

1. Sentido Analógico (literal e histórico)

Describe lo que el texto dice directamente sobre san José.

* José es presentado como Custodio del Redentor, esposo de María y padre legal de Jesús.
* Su misión se desarrolla dentro de la Sagrada Familia, donde ejerce paternidad, trabajo y protección.
* El documento recorre los episodios evangélicos:

* Anunciación a José
* Nacimiento en Belén
* Circuncisión e imposición del nombre
* Huida a Egipto
* Vida oculta en Nazaret

* Se subraya su papel real en la historia de la salvación: testigo y colaborador directo del misterio de la Encarnación.

2. Sentido Teológico (misterio de Dios revelado)

Explica qué nos enseña sobre Dios y su plan de salvación.

* José participa de manera única en el misterio de la Encarnación:

* Es depositario del misterio escondido desde siglos.
* Su fe es modelo de obediencia total a la voluntad divina.

* Su paternidad es auténtica, aunque no biológica:

* Dios lo elige para introducir a Jesús en la historia humana y en la genealogía davídica.

* El matrimonio virginal con María revela:

* La grandeza del amor esponsal purificado por el Espíritu Santo.
* La unión entre la Antigua y la Nueva Alianza.

* José es figura de la Iglesia:

* Custodia, protege y coopera silenciosamente con la obra de Cristo.

3. Sentido Moral (para la vida cristiana)

Indica cómo debe vivir el creyente a la luz del ejemplo de José.

San José es modelo de:

Fe obediente

* Actúa sin comprender plenamente, pero confiando en Dios.

Trabajo santificado

* Su labor de carpintero muestra que el trabajo cotidiano es camino de santidad.

Vida interior profunda

* Su silencio revela contemplación, escucha y disponibilidad.

Amor familiar

* Enseña a vivir la paternidad, la maternidad y la vida matrimonial con entrega, fidelidad y servicio.

Responsabilidad y servicio

* Su actitud enseña a asumir la misión personal con humildad y firmeza.

4. Sentido Anagógico (orientación hacia la vida eterna)

Muestra cómo el texto eleva la mirada hacia la plenitud del Reino de Dios.

* José anticipa la actitud de quienes esperan la venida del Señor:

* Vigilancia, fidelidad y servicio silencioso.

* Su misión de custodio prefigura la protección divina sobre la Iglesia hasta el fin de los tiempos.
* Su vida escondida señala que la santidad auténtica se realiza en lo cotidiano, preparando al creyente para la comunión eterna con Dios.
* Como Patrono de la Iglesia, José acompaña al Pueblo de Dios hacia la consumación del plan salvífico en Cristo.

Síntesis final

Redemptoris Custos presenta a san José como:

* Modelo de fe (teológico)
* Ejemplo de vida familiar y laboral (moral)
* Figura histórica clave en la Encarnación (analógico)
* Guía hacia la plenitud del Reino (anagógico)

Su vida, silenciosa pero decisiva, ilumina el camino de la Iglesia y de cada creyente.

Oración

San José, Custodio del Redentor,
guíanos con tu ejemplo de fe y servicio,
protege a la Iglesia y a nuestras familias,
y acompáñanos en nuestro camino hacia el Reino de Dios.



✝️ 💔 🌹

Reemptoris Custos

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA
REDEMPTORIS CUSTOS
DEL SUMO PONTÍFICE
JUAN PABLO II
SOBRE LA FIGURA Y LA MISIÓN
DE SAN JOSÉ
EN LA VIDA DE CRISTO
Y DE LA IGLESIA


A los Obispos
A los Sacerdotes y Diáconos
A los Religiosos y Religiosas
A todos los fieles

INTRODUCCIÓN

1. Llamado a ser el Custodio del Redentor, «José... hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer» (Mt 1, 24).

Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia, inspirándose en el Evangelio, han subrayado que san José, al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo[1], también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo.

En el centenario de la publicación de la Carta Encíclica Quamquam pluries del Papa León XIII[2], y siguiendo la huella de la secular veneración a san José, deseo presentar a la consideración de vosotros, queridos hermanos y hermanas, algunas reflexiones sobre aquél al cual Dios «confió la custodia de sus tesoros más preciosos»[3], Con profunda alegría cumplo este deber pastoral, para que en todos crezca la devoción al Patrono de la Iglesia universal y el amor al Redentor, al que él sirvió ejemplarmente.

De este modo, todo el pueblo cristiano no sólo recurrirá con mayor fervor a san José e invocará confiado su patrocinio, sino que tendrá siempre presente ante sus ojos su humilde y maduro modo de servir, así como de «participar» en la economía de la salvación[4].

Considero, en efecto, que el volver a reflexionar sobre la participación del Esposo de María en el misterio divino consentirá a la Iglesia, en camino hacia el futuro junto con toda la humanidad, encontrar continuamente su identidad en el ámbito del designio redentor, que tiene su fundamento en el misterio de la Encarnación.

Precisamente José de Nazaret «participó» en este misterio como ninguna otra persona, a excepción de María, la Madre del Verbo Encarnado. El participó en este misterio junto con ella, comprometido en la realidad del mismo hecho salvífico, siendo depositario del mismo amor, por cuyo poder el eterno Padre «nos predestinó a la adopción de hijos suyos por Jesucristo» (Ef 1, 5).

I. EL MARCO EVANGÉLICO

El matrimonio con María

2. «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1, 20-21).

En estas palabras se halla el núcleo central de la verdad bíblica sobre san José, el momento de su existencia al que se refieren particularmente los Padres de la Iglesia.

El Evangelista Mateo explica el significado de este momento, delineando también como José lo ha vivido. Sin embargo, para comprender plenamente el contenido y el contexto, es importante tener presente el texto paralelo del Evangelio de Lucas. En efecto, en relación con el versículo que dice: «La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo» (Mt 1, 18), el origen de la gestación de María «por obra del Espíritu Santo» encuentra una descripción más amplia y explícita en el versículo que se lee en Lucas sobre la anunciación del nacimiento de Jesús: «Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María» (Lc 1, 26-27). Las palabras del ángel: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1, 28), provocaron una turbación interior en María y, a la vez, le llevaron a la reflexión. Entonces el mensajero tranquiliza a la Virgen y, al mismo tiempo, le revela el designio especial de Dios referente a ella misma: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre» (Lc 1, 30-32).

El evangelista había afirmado poco antes que, en el momento de la anunciación, María estaba «desposada con un hombre llamado José, de la casa de David». La naturaleza de este «desposorio» es explicada indirectamente, cuando María, después de haber escuchado lo que el mensajero había dicho sobre el nacimiento del hijo, pregunta: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» (Lc 1, 34). Entonces le llega esta respuesta: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios» (Lc 1, 35). María, si bien ya estaba «desposada» con José, permanecerá virgen, porque el niño, concebido en su seno desde la anunciación, había sido concebido por obra del Espíritu Santo.

En este punto el texto de Lucas coincide con el de Mateo 1, 18 y sirve para explicar lo que en él se lee. Si María, después del desposorio con José, se halló «encinta por obra del Espíritu Santo», este hecho corresponde a todo el contenido de la anunciación y, de modo particular, a las últimas palabras pronunciadas por María: «Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Respondiendo al claro designio de Dios, María con el paso de los días y de las semanas se manifiesta ante la gente y ante José «encinta», como aquella que debe dar a luz y lleva consigo el misterio de la maternidad.

II. EL DEPOSITARIO DEL MISTERIO DE DIOS



Ver el texto completo en el siguiente enlace:
Redemptoris Custos

Oración

San José, Custodio del Redentor,
guíanos con tu ejemplo de fe y servicio,
protege a la Iglesia y a nuestras familias,
y acompáñanos en nuestro camino hacia el Reino de Dios.

Aclamación

¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
✝️ 💔 🌹