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Hay muchas oraciones hermosas dedicadas a los Santos Ángeles. Aquí
tienes algunas de las más comunes, incluyendo las de los Arcángeles y el Ángel
de la Guarda:
1. Oración al Ángel de la Guarda.
Esta es una de las más conocidas y se enseña a los niños:
Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares,
ni de noche ni de día.
No me dejes solo,
que me perdería,
hasta que me entregues
en los brazos de Jesús, José y María.
Amén.
2. Oración a San Miguel Arcángel (la más conocida).
San Miguel es el Príncipe de la Milicia Celestial y se le pide protección en la
batalla espiritual:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
con la fuerza que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
3. Oración a San Gabriel Arcángel.
San Gabriel es el mensajero de Dios y se le pide ayuda para recibir y comprender
la Palabra de Dios:
Glorioso Arcángel San Gabriel, fiel mensajero de Dios,
abre nuestros oídos a las suaves advertencias e inspiraciones de Nuestro Señor.
Permanece siempre a nuestro lado para que podamos comprender
la Palabra de Dios y seguirla, cumpliendo dócilmente Su voluntad.
Haz que seamos vigilantes y estemos disponibles para que el Señor,
cuando venga, no nos encuentre dormidos.
Amén.
4. Oración a San Rafael Arcángel.
San Rafael es el Arcángel de los viajeros, la curación y la guía:
Glorioso Arcángel San Rafael,
guía segura de los que caminan por tierra, mar o aire.
Consuelo de los afligidos y refugio de los pecadores.
Te ruego que me asistas en mi viaje por esta vida
y me protejas de todo mal.
Ruega por mí para que el Señor me conceda la salud del cuerpo y del alma
y me guíe a la vida eterna.
Amén.
5. Súplica a los Santos Ángeles y Arcángeles.
Esta oración invoca a todos los Coros Angélicos para pedir su auxilio y
protección general:
¡Santos Ángeles y Arcángeles!
¡Príncipes de la corte celestial!
¡Querubines y Serafines!
Tronos, Potestades, Dominaciones, Virtudes y Principados:
por el amor de Dios que los hizo tan gloriosos,
y por el amor de la Virgen María, su Reina,
les suplico que vengan pronto en nuestro socorro.
Ayúdennos a alabar, a adorar y a servir a Dios.
Cúbrannos con sus escudos, defiéndannos de todo mal y tentación.
Muéstrennos el camino que lleva al Corazón de Jesús
y condúzcannos seguros a la casa del Padre Celestial.
Amén.