Capítulo segundo
LAS RELACIONES Y PERSONAS DIVINAS
§ 16. LAS RELACIONES DIVINAS
1. Concepto de relación
Por relación entendemos la referencia de una cosa a otra (crespectus unius ad
alterurn»; S.th. I 28, 3). Tres son los elementos que constituyen el concepto
de relación: el sujeto; 2.°, el término, y 3.°, el fundamento de la relación. La
esencia de la relación consiste en el referirse a otro («esse relativi est ad
aliud se habere» ; S.th. i 28, 2). Hay que distinguir entre relación real y
relación lógica, relación mutua y relación no mutua. Entre el sujeto y el
término de una relación existe oposición relativa.
En la Sagrada Escritura la doctrina de las relaciones divinas está implícita en
los nombres personales de Padre, Hijo y Espíritu Santo (Spiritus spiratus). Esta
doctrina fue científicamente establecida por los padres de los siglos Iv y v, en
la iglesia oriental por los capadocios (San Basilio, San Gregorio Nacianceno y
San Gregorio Niseno) y por San Cirilo de Alejandría, y en la iglesia occidental
por San Agustín, al que se unieron Fulgencio de Ruspe y Boecio. SAN GREGORIO
NACIANCENO dice: «Padre no es un nombre de esencia ni de actividad, sino un
nombre de relación (axéa,), que indica cómo se comporta el Padre con el Hijo y
el Hijo con el Padre» (Or. 29, 16). SAN AGUSTÍN enseña: «Aunque el Padre y el
Hijo son distintos, no existe entre ellos diferencia alguna de sustancia; ya que
las determinaciones Padre e Hijo no conciernen a la sustancia, sino a la
relación» («non secundum substantiam dicuntur, sed secundum relativum»; De
Trin. v, 5, 6). El magisterio eclesiástico adoptó la doctrina de las relaciones
elaboradas por los padres y los teólogos; cf. el símbolo del xl sínodo de Toledo
(Dz 278 ss) y el Decretum pro lacobitis del concilio de Florencia (l)z 703).
2. En Dios hay cuatro relaciones reales
Las dos procesiones divinas inmanentes dan origen en Dios a dos binas de
relaciones reales mutuas. Por consiguiente, cuatro son las relaciones reales en
Dios: a) la relación del Padre al Hijo: generación activa o paternidad
(generare); b) la relación del Hijo al Padre: generación pasiva o filiación
(generari); c) la relación del Padre y del Hijo al Espíritu Santo: espiración
activa (spirare); d) la relación del Espíritu Santo al Padre y al Hijo:
espiración pasiva (spirari).
Del dogma de la trinidad de personas en Dios deducimos que en El las relaciones
mutuas no son puramente lógicas o conceptuales, sino reales. De lo contrario, la
trinidad de personas se reduciría a mera trinidad lógica. Pues la distinción de
las tres personas divinas no se funda en la esencia divina, sino en las
relaciones mutuas de oposición entre las personas.
3. En Dios hay tres relaciones realmente distintas entre sí
De las cuatro relaciones reales divinas inmanentes, tres se hallan en mutua
oposición y son, por tanto, realmente distintas entre sí; tales son la
paternidad, la filiación y la espiración pasiva. La espiración activa solamente
se opone a la espiración pasiva, pero no a la paternidad ni a la filiación; en
consecuencia, no es realmente distinta de la paternidad ni de la filiación, sino
que tan sólo media entre ellas una distinción virtual.
4. Las relaciones trinitarias y la esencia divina
Las relaciones en Dios se identifican realmente con la esencia divina (de fe).
La llamada confesión de fe del consistorio de Reims (1148) declaró contra
Gilberto de Poitiers — quien se decía que establecía una distinción real entre
las personas y las propiedades divinas (Pater— paternitas) que en Dios no hay
realidades, bien sean relaciones o propiedades o singularidades o unidades o lo
que fuere, que existan desde la eternidad y no sean idénticas con Dios («quae
non sint Deus»); Dz 391. Los adversarios de Gilberto expresaron la doctrina del
concilio en la siguiente proposición positiva: «Quidquid in Deo est, Deus est».
El concilio unionista de Florencia declaro: «[In Deo] omnia sunt unum, ubi non
obviat relationis oppositio» Dz 703. Ahora bien, entre las relaciones y la
esencia divina no hay oposición relativa.
La razón intrínseca en favor de la tesis es la absoluta simplicidad del ser
divino, la cual no permite composición real de sustancia y relaciones.
Sin embargo, entre las relaciones y la esencia o sustancia divina no existe una
distinción puramente mental sino virtual, por cuanto la relación incluye el
referirse a su término y, en cambio, en el concepto de esencia falta tal
ordenación: «manifestum est, quod relatio realiter existens in Deo est idem
essentiae secundum rem et non differt nisi secundum intelligentiae rationem,
prout in relatione importatur respectus ad suum oppositum, qui non importatur in
nomine essentiae» ; Sah. I 28, 2.
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
✝️ 🌍 💔 🌱 🌹