§ 18. LAS PROPIEDADES Y NOCIONES DIVINAS
1. Las propiedades
Propiedad significa una nota peculiar que conviene únicamente a utia divina
persona y distingue a ésta de las otras dos. Las propiedades se dividen en
propiedades personales o constitutivas de la persona (proprietates personales o
personificae, ídiomata hypostática; cf. Dz 428) y en propiedades de las personas
o distintivas de ellas (proprietates personarum, idiomata tonhypostaseon). A la
primera clase pertenecen las tres relaciones opuestas o constitutivas de las
personas: paternidad, filiación y espiración pasiva. A la segunda pertenece,
además de las tres relaciones constitutivas, la innascibilidad (ágennesía) como
propiedad del Padre. La espiración activa, por ser característica común de dos
personas, del Padre y del Hijo, no es propiedad en sentido estricto; S.th. i 32,
3: «Communis spiratio non est proprietas, quia convenit duabus personis.»
La inespirabilidad (ápneustía) del Padre y del Hijo, la ingenerabilidad y la
infecundidad del Espíritu Santo no se cuentan entre las propiedades, Porque las
propiedades expresan excelencia o dignidad (de ahí el nombre de dignitates, con
que se las designa).
La agennesia o innascibilidad, aunque según su significado etimológico exprese
sólo la negación de la generación pasiva y puede por ello ser atribuida, en este
sentido, al Espíritu Santo, es considerada por la casi totalidad de los santos
padres como propiedad del Padre. Ven expresada en ella no sólo el hecho de que
el Padre no es engendrado, sino también el de que no tiene origen (ingenitus =
sine principio), mientras Él es a su vez el principio original de las otras dos
personas. SAN JUAN DAMASCENO, De fide orth. I, 8: «Sólo el Padre es ingénito,
porque no ha recibido su ser de ninguna otra persona» ; cf. Dz 275, 277 (sínodo
xi de Toledo : «sólo el Padre es ingénito»).
2. Las nociones
Las nociones son las características por las cuales conocemos y distinguimos las
divinas Personas. Coinciden de hecho con las propiedades; S.th. i 32, 3: (Notio
dicitur id, quod est propria ratio cognoscendi divinam personan.» Las nociones
de las Personas divinas son: a) la innascencia y la generación activa como
características del Padre, b) la generación pasiva como característica del Hijo,
c) la espiración pasiva como característica del Espíritu Santo. La espiración
activa es nota común al Padre y al Hijo y no entra, por consiguiente, dentro del
concepto estricto de noción (nota distintiva).
Los actos nocionales son operaciones inmanentes en Dios que caracterizan y
distinguen a cada una de las personas y se diferencian de los actos esenciales,
que son comunes a las tres divinas Personas. En Dios hay dos actos nocionales :
el conocer nocional por el cual el Padre engendra al Hijo y el querer nocional
(amor) por el cual el Padre y el Hijo espiran al Espíritu Santo. Los actos
nocionales y los esenciales se identifican realmente; se distinguen tan sólo
virtualmente. En los actos nocionales consideramos de manera relativa la
naturaleza divina, y en los actos esenciales de manera absoluta.
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
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