Capitulo segundo
LA EXISTENCIA DE LA TRINIDAD, PROBADA
POR LA ESCRITURA Y LA TRADICIÓN
1. EL ANTIGUO TESTAMENTO
§ 3. INSINUACIONES DEL MISTERIO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Como la revelación del Antiguo Testamento no es más que figura de la del Nuevo
(Hebr 10, 1), no hay que esperar que en el Antiguo Testamento se haga una
declaración precisa, sino únicamente una alusión velada, al misterio de la
Trinidad.
1. Dios habla de sí mismo usando can frecuencia el plural; Gen 1, 26 : «Hagamos
al hombre a nuestra imagen y semejanza' ; cf. Gen 3, 22; 11, 7. Los santos
padres interpretaron estos pasajes a la luz del Nuevo Testamento, entendiendo
que la primera persona hablaba a la segunda o a la segunda y tercera; cf. SAN
IRENEO, Adv. haer. Iv, 20, 1. Probablemente la forma plural se usa para guardar
la concordancia con el nombre de Dios «Elohim»; que tiene terminación de plural.
2. El Ángel de Yahvé de las teofanías del Antiguo Testamento es llamado Yahvé,
El y Elohim, y se manifiesta como Elohim y Yahvé. Con ello parece que se indica
que hay dos Personas que son Dios : la que envía y la que es enviada; cf. Gen
16, 7-13 ; Ex 3, 2-14. Los padres de la Iglesia primitiva, teniendo en cuenta el
pasaje de Isaías 9, 6 (magni consilii angelus según los Setenta) y Mal, 3 1
(angelus testamenti), entendieron por Ángel de Yahvé al Logos. Los santos padres
posteriores, principalmente San Agustín y los autores escolásticos, opinaron que
el Logos se servía de un ángel creado.
3. Las profecías mesiánicas suponen distinción de personas en Dios al anunciar
de forma sugerente al Mesías, enviado por Dios, como Dios e Hijo de Dios; Ps 2,
7: «Díjome Yahvé: Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado» ; Is 9, 6 (M 9, 5) :
«...que tiene sobre su hombro la soberanía, y que se llamará maravilloso
consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la Paz» ; Is 35, 4:
«...viene Él mismo [Dios] y Él nos salvará» ; cf. Ps 109, 1-3 ; 44, 7; Is 7, 14
(Emmanuel = Dios con nosotros); Mich 5, 2.
4. Los libros sapienciales nos hablan de la Sabiduría divina como de una
hipóstasis junto a Yahvé. Ella procede de Dios desde toda la eternidad (según
Prov 8, 24 s procede por generación), y colaboró en la creación del mundo; cf.
Prov 8, 22-31; Eccli 24, 3-22 (G) ; Sap 7, 22 — 8, 1 ; 8, 3-8. A la luz del
Nuevo Testamento podemos ver en la Sabiduría de que nos hablan los libros del
Antiguo Testamento una alusión a la persona divina del Logos.
5. El Antiguo Testamento nos habla con mucha frecuencia del Espíritu de Dios o
del «Espíritu Santo». Esta expresión no se refiere a una Persona divina, sino
que expresa «una virtud procedente de Dios, que confiere la vida, la fortaleza,
y que ilumina e impulsa al bien» (P. Heinisch) ; cf. Gen 1, 2; Ps 32, 6; 50, 13;
103, 30; 138, 7; 142, 10; Is 11, 2; 42, 1; 61, 1; 63, 10; Ez 11, 5 36, 27; Sap
1, 5 y 7. A la luz de la revelación neotestamentaria, los padres y la liturgia
aplican muchos de estos pasajes a la Persona del Espíritu Santo, principalmente
Ps 103, 30; Is 11, 2; Ez 36, 27; Ioel 2, 28; Sap 1, 7; cf. Act 2, 16 ss.
6. Algunos creyeron ver, a la luz del Nuevo Testamento, una insinuación de las
tres divinas personas en el Trisagio de Isaías 6, 3, y en la triple bendición
sacerdotal de Nm 6, 23 ss. Con todo, hay que tener en cuenta que triplicar una
expresión, en el lenguaje del Antiguo Testamento, es un modo de expresar el
superlativo. En Ps 36, 6 junto a Yahvé se nombran su Palabra y su Espíritu ; en
Sap 9, 17 su Sabiduría y su Espíritu Santo. Pero la Palabra, la Sabiduría y el
Espíritu no aparecen como personas propiamente dichas junto a Yahvé, sino como
potencia o actividades divinas.
Andan descaminados todos los intentos por derivar el misterio cristiano de la
Trinidad de la teología judaica tardía o de la doctrina judaico-helenística del
Logos de Filón. El «Menra de Yahvé», es decir, la Palabra de Dios, y el
«Espíritu Santo», no son en la teología judaica personas divinas junto a Yahvé,
sino que son circunlocuciones del nombre de Yahvé. El Logos filoniano es el
instrumento de Dios en la creación del mundo. Aunque se le llama hijo unigénito
de Dios y segundo dios, hay que entenderlo solamente como personificación de los
poderes divinos. Su diferencia del Logos de San Juan es esencial. «El Logos de
Filón es en el fondo la suma de todos los poderes divinos que actúan en el
mundo, aunque varias veces se le presente como persona; en cambio, el Logos de
San Juan es el Hijo eterno y consustancial de Dios y, por tanto, verdadera
persona» (A. WIRENHAUSER, Das Evangelium nach Johannes, Re 1948, 47).
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
✝️ 🌍 💔 🌱 🌹