Santa Trinidad
Trino en Personas
Índice
El Nuevo Testamento
§ 4. FÓRMULAS TRINITARIAS
1. Los evangelios
a) En el relato de la Anunciación habla así el ángel del Señor, según Lc 1, 35:
«[El] Espíritu Santo (pneuma agion) vendrá sobre ti y [la] virtud del Altísimo
te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será santo, será llamado
Hijo de Dios» ; cf. Lc 1, 32: «Este será grande y llamado Hijo del Altísimo». Se
hace mención de tres personas: el Altísimo, el Hijo del Altísimo y el Espíritu
Santo. Es verdad que no se expresa con toda claridad la personalidad del
Espíritu Santo, dado el género neutro de la palabra griega mei4cc y la ausencia
de artículo, pero no hay duda sobre su interpretación si comparamos este pasaje
con aquel otro de Act 1, 8, en el cual se distingue al Espíritu Santo de la
virtud que de él dimana, y si atendemos a la tradición; Act 1, 8: «Recibiréis
la virtud del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros.»
b) La teofanía que tuvo lugar después del bautismo de Jesús lleva consigo una
revelación de la Trinidad; Mt 3, 16 s: «Vio al Espíritu de Dios (pneuma theou;
Mc 1, 10: to pneuma Lc 3, 22: to pneuma to agion; Ioh 1, 32; to pneuma descender
como paloma y venir sobre él, mientras una voz del cielo decía: Este es mi Hijo
amado, en quien tengo mis complacencias». El que habla es Dios Padre. Jesús es
el Hijo de Dios, su Hijo único, por lo tanto, el verdadero y propiamente dicho
Hijo de Dios. «Hijo amado», efectivamente, según la terminología bíblica,
significa «hijo único» (cf. Gen 22, 2, 12 y 16, según M y G; Mc 12, 6). El
Espíritu Santo aparece bajo símbolo especial como esencia sustancial, personal,
junto al Padre y al Hijo.
c) En el sermón de despedida, Jesús promete otro Abogado (Paraclitus), el
Espíritu Santo o Espíritu de verdad, que El mismo y su Padre enviarán ; cf. Ioh
14, 16: «Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Abogado que estará con vosotros
para siempre»; cf. Ioh 14, 26 y 15, 26. El Espíritu Santo, que es enviado, se
distingue claramente como persona del Padre y del Hijo que lo envían. La
denominación de «Paraclitus» y las actividades que se le asignan (enseñar, dar
testimonio) suponen una subsistencia personal.
d) Donde se revela más claramente el misterio de la Trinidad es en el mandato de
Jesucristo de bautizar a todas las gentes; Mt 28, 19: «Id, pues, enseñad a
todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo.» Trátase aquí de tres personas distintas, como se ve, con respecto al
Padre y al Hijo, por su oposición relativa, y con respecto al Espíritu Santo,
por ser éste equiparado totalmente a 'las otras dos personas, lo cual sería
absurdo si se tratara únicamente de un atributo esencial. La unidad de esencia
de las tres personas se indica con la forma singular «en el nombre» (d ró
ivoµa). La autenticidad del pasaje está plenamente garantizada por él testimonio
unánime de todos los códices y versiones. En cuanto fórmula litúrgica se halla
bajo el influjo del kerygma cristiano primitivo.
2. Las cartas de los apóstoles
a) San Pedro, al comienzo de su primera carta, usa una fórmula trinitaria de
salutación; 1 Petr 1, 1 s: «A los elegidos extranjeros... según la presencia de
Dios Padre, en la santificación del Espíritu, para la obediencia y la aspersión
de la sangre de Jesucristo.»
b) San Pablo concluye su segunda carta a los Corintios con una bendición
trinitaria; 2 Cor 13, 13: «La gracia del Señor Jesucristo y la caridad de Dios y
la comunicación del Espíritu Santo sean con todos vosotros» (cf. 2 Cor 1, 21 s).
c) San Pablo enumera tres clases distintas de dones del Espíritu refiriéndolos a
tres dispensadores, el Espíritu, el Señor (Cristo) y Dios; 1 Cor 12, 4 ss: «Hay
diversidad de dones, pero uno mismo es el Espíritu. Hay diversidad de
ministerios, pero uno mismo es el Señor. Hay diversidad de operaciones, pero uno
mismo es Dios, que obra todas las cosas en todos». Queda indicada la unidad
sustancial de las tres personas, porque esos mismos efectos se atribuyen
solamente al Espíritu en el v 11; cf. Eph 1, 3-14 (elección por Dios Padre,
redención por la sangre de Cristo, sigilación con el Espíritu Santo) ; Eph 4,
4-6 (un Espíritu, un Señor, un Dios).
d) Donde más perfectamente se expresan la trinidad de personas y la unidad de
esencia en Dios es en el llamado Comma Ioanneum, 1 Ioh 5, 7 s : «Porque son tres
los que testifican [en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y los
tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra] ». Sin embargo, la
autenticidad de las palabras que van entre corchetes tiene contra sí gravísimas
objeciones, pues faltan en todos los códices griegos de la Biblia hasta el siglo
xv, en todas las versiones orientales y en los mejores y más antiguos
manuscritos de la Vulgata, ni tampoco hacen mención de él los padres griegos y
latinos del siglo iv y v en las grandes controversias trinitarias. El texto en
cuestión se halla por vez primera en el hereje español Prisciliano (+ 385),
aunque en forma herética («haec tria unum sunt in Christo Jesu») ; desde fines
del siglo v se le cita con más frecuencia (484 veces en un Libellus fidei,
escrito por obispos norteafricanos; Fulgencio de Ruspe, Casiodoro). Como ha sido
recibido en la edición oficial de la Vulgata y la Iglesia lo ha empleado desde
hace siglos, puede considerarse como expresión del magisterio de la Iglesia.
Aparte de esto, presenta el valor de ser testimonio de la tradición.
El año 1897, el Santo Oficio declaró que no se podía negar o poner en duda con
seguridad la autenticidad del pasaje. Como posteriormente se fuera probando cada
vez con mayor claridad su inautenticidad, el Santo Oficio declaró en el año 1927
que, después de concienzudo examen de las razones, se permitía considerarlo
espúreo ; Dz 2198.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 8-12-2025
Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la
Santísima Virgen María
Aclamación
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
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