8. LA DOCTRINA NEOTESTAMENTARIA
La doctrina bíblica sobre la trinidad de Personas en Dios solamente es compatible con la doctrina fundamental de la misma Biblia acerca de la unicidad de la esencia divina (Mc 12, 29; 1 Cor 8, 4 ; Eph 4, 6 ; 1 Tim 2, 5) si las tres divinas Personas subsisten en una sola naturaleza. La unidad o identidad numérica de la naturaleza divina en las tres Personas está indicada en las fórmulas trinitarias (cf. especialmente Mt 28, 19: in nomine) y en algunos pasajes de la Escritura que nos hablan de la «inexistencia mutua» (circumincessio, períjóresis) de las Personas divinas (Ioh 10, 38; 14, 9 ss; 17, 10; 16, 13 ss ; 5, 19). Cristo declaró expresamente la unión numérica de su naturaleza divina con la del Padre en Ioh 10, 30: «Yo y el Padre somos una sola cosa». SAN AGUSTÍN nota a este propósito : «Quod dixit unum, liberat te ab Ario; quod dixit sumus, liberat te a Sabellio» (In l oh. tr. 36, 9). El término católico para designar la unidad numérica de la esencia divina en las tres Personas es la expresión consagrada por el concilio de Nicea (325), óµooúsios.
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
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