Resumen teológico claro, profundo y fiel de Nostra Aetate, (clic) vatican.va.
Nostra aetate parte de una convicción teológica decisiva:
toda la humanidad comparte un mismo origen y un mismo destino en Dios.
Por eso, la Iglesia contempla con atención su relación con las religiones no
cristianas, reconociendo que todos los pueblos buscan respuestas a las grandes
preguntas existenciales: el sentido de la vida, el sufrimiento, la muerte y el
misterio último de nuestra existencia
vatican.va.
Clave teológica:
La universalidad de la salvación y la providencia divina fundamentan la apertura
al diálogo interreligioso.
El documento afirma que en las religiones del mundo hay semillas de
verdad y santidad, destellos de la Verdad que ilumina a todos los
hombres.
La Iglesia no rechaza nada de lo que es verdadero y santo en
ellas, aunque mantiene que la plenitud de la revelación se encuentra en Cristo,
“Camino, Verdad y Vida”
vatican.va.
Clave teológica:
La gracia de Dios actúa más allá de las fronteras visibles de la Iglesia; Cristo
es la plenitud hacia la cual convergen todas las búsquedas religiosas.
El texto reconoce:
Clave teológica:
La Iglesia invita al diálogo y a la colaboración, promoviendo los valores
espirituales y morales presentes en estas tradiciones.
La Iglesia mira con aprecio a los musulmanes, que:
Clave teológica:
Cristianos y musulmanes comparten una fe monoteísta y una herencia espiritual
vinculada a Abraham; por ello, se exhorta a superar enemistades históricas y
trabajar juntos por la justicia y la paz.
Es la sección más extensa y teológicamente más densa.
La Iglesia afirma:
Clave teológica:
La Iglesia reconoce que sus raíces están en Israel y espera, con los profetas,
el día en que todos invoquen al Señor con una sola voz.
El documento concluye afirmando que no se puede invocar a Dios Padre
si no se reconoce a todos los seres humanos como hermanos.
Por ello, la Iglesia rechaza toda discriminación por raza, condición o religión,
y llama a vivir en paz con todos
vatican.va.
Clave teológica:
La caridad cristiana exige reconocer la dignidad de toda persona creada a imagen
de Dios.
Nostra aetate es una declaración breve pero revolucionaria:
abre oficialmente el camino del diálogo interreligioso,
reconoce la presencia de verdad y santidad en otras religiones, reafirma la
centralidad de Cristo sin exclusivismos, y establece una base teológica sólida
para la fraternidad universal.