El Contexto Histórico
A finales del siglo XVI, la Real Audiencia de Quito atravesaba un periodo de afianzamiento institucional y social bajo el dominio español. En 1577 se había fundado el Monasterio de la Inmaculada Concepción, el primer convento femenino de la ciudad. En este entorno de intensa vida contemplativa y profundos desafíos espirituales, las monjas concepcionistas buscaban consolidar una regla de estricta observancia y oración continua por la Iglesia universal.
La Primera Aparición
La noche del 2 de febrero de 1594, mientras la Madre Mariana de Jesús Torres oraba en el coro alto del monasterio pidiendo auxilio divino para las necesidades de la comunidad y del mundo, percibió una fragancia celestial y una luz resplandeciente. Se le apareció la Santísima Virgen llevando al Niño Jesús en su brazo izquierdo y un báculo abacial en la mano derecha, presentándose como la Reina del Buen Suceso y prometiendo su protección materna al convento y a la patria.
Los Mensajes y Peticiones
A lo largo de varias manifestaciones entre 1594 y 1634, la Virgen solicitó la elaboración de una imagen esculpida que representara exactamente la visión observada por la vidente, para ser entronizada en el abadía. Asimismo, transmitió profecías sobre los tiempos futuros, solicitando constante oración, penintencia e intercesión por la santidad del clero, la preservación de la fe y el sostenimiento de las virtudes religiosas.
Los Milagros o Signos
El acontecimiento más prodigioso registrado en los anales del monasterio ocurrió el 16 de enero de 1611, cuando la escultura tallada por el artista Francisco del Castillo fue milagrosamente terminada en el coro alto. Según las crónicas de la época, los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, junto con San Francisco de Asís, completaron el encarnado y la policromía de la sagrada imagen en presencia de la Madre Mariana.
Aprobación y Devoción Actual
La devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso fue aprobada oficialmente por el obispo de Quito, Monseñor Salvador de Ribera, el 2 de febrero de 1611, autorizando la bendición solemne de la imagen y el culto público. En la actualidad, el Monasterio de la Concepción en el centro histórico de Quito sigue siendo un importante centro de peregrinación, conservando viva la devoción a la Santísima Virgen y a la Madre Mariana de Jesús Torres, cuyo proceso de beatificación se encuentra en curso.