El Sacramento del Amor de Jesucristo
La Eucaristía es el foco del fuego sagrado del amor divino.
En efecto, se enciende en nosotros el amor con el uso de este incomparable alimento, en el cual el Dios de misericordia ha puesto todas sus maravillas. El divino Redentor inmola en el altar su carne y su sangre al amor de las criaturas, y se nos da en alimento.
Allí se convierte en alma de nuestra alma, dándonos la prueba más incomprensible de su caridad sin límites.
El Salvador nos comunica insensiblemente algo de sus divinas cualidades para movernos a amar lo que Él ha amado y a buscarle a Él mismo. Nos ayuda a dominar nuestras aficiones, sometiendo la carne al espíritu, y acomodando a sus máximas los pensamientos, palabras, acciones y afectos.
"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre,
y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo."
— Juan 6:51
La Sagrada Comunión es el encuentro más íntimo con Cristo. En este sacramento, el Señor se entrega completamente, transformando nuestra alma y fortaleciéndonos en el camino hacia la vida eterna. Es el alimento celestial que sostiene nuestra fe y nos une en el amor de la Santísima Trinidad.