Deus Trinitas Est

Santo Arcángel Rafael

¡Oh, poderoso príncipe de la gloria, San Rafael!, medicina de Dios, salud de los enfermos, luz de los ciegos, guía de los que caminan, protector de la limosna, del ayuno y de la oración; por la caridad con que acompañaste al joven Tobías y lo guardaste de todos los peligros, librándolo con Sara, su esposa, de la crueldad del demonio y restituiste la vista a su anciano padre, te pedimos nos libres de todos los males y peligros durante esta peregrinación mundanal y nos acompañes hasta llegar felizmente al puerto de la salvación de la gloria. Amén.

El Libro de Tobías - Capítulo 12

La revelación del Arcángel Rafael

1. Cuando terminó de celebrarse la boda, Tobit llamó a su hijo Tobías y le dijo: «Hijo mío, ya es hora de pagarle lo convenido a tu compañero, agregando incluso algo más».

2. Tobías le respondió: «Padre, ¿cuánto tengo que darle? Aunque le entregara la mitad de los bienes que él trajo conmigo, no saldría perdiendo.

3. El me ha conducido sano y salvo, ha curado a mi esposa, ha traído conmigo el dinero y te ha curado a ti. ¿Qué puedo darle por todo esto?».

4. Tobit le dijo: «Hijo, es justo que se lleve la mitad de lo que trajo».

5. Tobías llamó a su compañero y le dijo: «Toma en pago la mitad de lo que has traído, y vete en paz».

6. Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo: «Bendigan a Dios, y celébrenlo delante de todos los vivientes por los bienes que él les ha concedido, para que todos bendigan y alaben su Nombre. Hagan conocer debidamente a todos los hombres las obras de Dios y nunca dejen de celebrarlo.

7. Es bueno mantener oculto el secreto del rey, pero las obras de Dios hay que revelarlas y publicarlas como es debido. Practiquen el bien, y así el mal nunca los dañará.

8. Vale más la oración con el ayuno y la limosna con la justicia, que la riqueza con la iniquidad. Vale más hacer limosna que amontonar oro.

9. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los que dan limosna gozarán de una larga vida.

10. Los que pecan y practican la injusticia son enemigos de su propia vida.

11. Voy a decirles toda la verdad, sin ocultarles nada. Ya les dije que es bueno mantener oculto el secreto del rey y revelar dignamente las obras de Dios.

12. Cuando tú y Sara hacían oración, era yo el que presentaba el memorial de sus peticiones delante de la gloria del Señor; y lo mismo cuando tú enterrabas a los muertos.

13. Cuando no dudabas en levantarte de la mesa, dejando la comida para ir a sepultar un cadáver, yo fui enviado para ponerte a prueba.

14. Pero Dios también me envió para curarte a ti y a tu nuera Sara.

15. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia».

16. Los dos quedaron desconcertados y cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.

17. Pero él les dijo: «No teman, la paz esté con ustedes. Bendigan a Dios eternamente.

18. Cuando yo estaba con ustedes, no era por mi propia iniciativa, sino por voluntad de Dios. Es a él al que deben bendecir y cantar todos los días.

19. Aunque ustedes me veían comer, eso no era más que una apariencia.

20. Por eso, bendigan al Señor sobre la tierra y celebran a Dios. Ahora subo a Aquel que me envió. Pongan por escrito todo lo que les ha sucedido». Y en seguida se elevó.

21. Ellos bendecían a Dios, entonando himnos, y lo celebraban por haber obrado esas maravillas, ya que se les había aparecido un ángel de Dios.

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