Ave María Comentada

Explicación teológica del saludo del Ángel Gabriel y la oración mariana fundamental de la tradición católica.

Prólogo

  1. El saludo del Ángel: «Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres.»
  2. El saludo de Isabel: «Bendito el fruto de tu vientre.»
  3. La adición de la Iglesia: El nombre de María y las peticiones finales. El Ángel no dijo «Ave, María», sino «Ave, llena de gracia».

En la antigüedad era notable la aparición de Ángeles a los hombres y se consideraba un honor inestimable mostrarles veneración (ej. Abraham). Sin embargo, era una novedad absoluta que un Ángel se inclinara y reverenciara a una criatura humana como lo hizo con la Santísima Virgen.

Parte I

Aventaja en la Dignidad y Gracia

El Ángel superaba al hombre en naturaleza espiritual (Sal 103, 4), familiaridad con Dios (Dan 7, 10) y plenitud de luz divina (Job 25, 3). No rindió homenaje al hombre hasta hallar en María a alguien que superaba a los espíritus celestes.


Plenitud de la Gracia

  • En el alma: Exenta de todo pecado (original, mortal y venial). «Toda hermosa eres, amiga mía, y no hay mancha en ti» (Cant 4, 7).
  • En las virtudes: Modelo perfecto de humildad (Lc 1, 38) y castidad (Lc 1, 34).
  • Redundancia en el cuerpo: concibió al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo (Lc 1, 35).
  • Redundancia hacia la humanidad: Auxilio universal en toda virtud (Ecl 24, 25).
Parte II

El Señor es Contigo

María posee una intimidad única con la Santísima Trinidad: el Padre está con Ella enviando a su Hijo, el Hijo habita en su seno, y el Espíritu Santo reside en Ella como en su Templo.

«El que ha de nacer de ti será Santo, y será llamado Hijo de Dios.»

— Lucas 1, 35

Por ser Madre del Señor, le corresponde justamente el nombre de María, que en lengua siríaca significa Soberana.

Parte III

Bendita tú entre las mujeres

María fue liberada de las tres maldiciones derivadas del pecado original:

  1. De la mujer: Concibió sin corrupción, llevó en su seno con gozo y dio a luz con alegría.
  2. Del hombre: Inmune a la atadura de los cuidados del mundo (1 Cor 7, 32-34).
  3. Común a la humanidad: Exenta de la corrupción del polvo mediante su Asunción en cuerpo y alma al cielo (Sal 131, 8).

Es llamada Estrella del Mar, pues guía a los cristianos hacia el puerto de la gloria.

Parte IV

Bendito es el Fruto de tu Vientre

Lo que Eva buscó en el fruto prohibido y no halló, la Virgen María lo encontró en su Fruto sagrado:

  • Semejanza divina: Eva no la consiguió; en Cristo somos unidos y semejantes a Dios (1 Jn 3, 2).
  • Suavidad y vida: «Quien come mi carne posee la vida eterna» (Jn 6, 55).
  • Hermosura: El más hermoso de los hijos de los hombres (Sal 44, 3).
«Ave María Purísima, sin pecado concebida.»

¡Viva Cristo Rey!

¡Ven, Espíritu Santo!