Tomas A. Kempis
Imitación
Libro terceroCapítulo
XXIX
Cómo debemos llamar a Dios y bendecirle en el tiempo de la
tribulación.El Alma:
1. Sea tu nombre, Señor, para siempre bendito, que quisiste que viniese sobre mí
esta tentación y tribulación.
Yo no puedo huirla; sino que necesito acudir a Ti,
para que me ayudes, y me la conviertas en provecho.
Señor; ahora estoy atribulado, y no le va bien a mi corazón; sino que me atormenta mucho esta
pasión.
Y ¿qué diré ahora, Padre amado? Rodeado estoy de angustias.
Sálvame en esta hora.
Más he llegado a este trance, para que seas Tú glorificado(Jn., 12, 27), cuando yo
estuviere muy humillado y fuere librado por Ti.
Dígnate, Señor, librarme; (Salmo 39,14), porque yo, pobre, ¿qué puedo hacer, y adónde iré sin Ti? Dame paciencia, Señor, también
en este trance. Ayúdame, Dios mío, y no temeré por más atribulado que me halle.
2. Y
entre estas congojas, ¿qué diré ahora? Hágase, Señor, tu voluntad. Bien he
merecido yo ser atribulado y angustiado. Aún me conviene sufrir; y ¡ojalá sea
con paciencia, hasta que pase la tempestad y haya bonanza! Pues poderosa es tu
mano omnipotente para quitar de mí esta tentación, y amansar su furor, porque
del todo no caiga; así como antes lo has hecho muchas veces, Dios mío,
misericordia mía. Y cuanto para mí es más difícil, tanto es para Ti mas fácil
esta mudanza de la diestra del Altísimo (salmo 76 , 10).
Ave María Purísima
Cristiano Católico 19-12-2012 Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de
la Santísima Virgen María