Tomas A. Kempis
Imitación
Libro terceroCapítulo
XXXVI
Contra los vanos juicios de los
hombres.Jesucristo:
1. Hijo, pon tu corazón fijamente en Dios, y no temas
los juicios humanos cuando
la conciencia no te acusa. Bueno, es, y dichoso, también padecer de esta suerte; y
esto no es duro al corazón humilde que confía más en Dios que en sí mismo. Los
más hablan demasiadamente, y por eso se les debe poco crédito. Y también
satisfacer a todos no es posible. Aunque San Pablo trabajó en contentar a todos
en el Señor, y fue para todos; sin embargo, en nada tuvo el ser juzgado del
mundo.
Mucho hizo por la salud y edificación de los otros trabajando cuanto pudo y
estaba de su parte; pero no se pudo librar de que le juzgasen y despreciasen
alguna veces. Por eso lo encomendó todo a Dios, que le conoce todo, y con
paciencia y humildad se defendía de las malas lenguas y de los que piensan
vanidades y mentiras, y las dicen como se les antoja. Y también respondió
algunas veces, porque no se escandalizasen algunas almas débiles en verle
callar.
2. ¿Quién eres tú para que temas al hombre mortal? Hoy es, y mañana no parece.
Teme a Dios, y no te espantes de los hombres. ¿Qué te puede hacer el hombre con
palabras o injurias? Más bien se daña a sí mismo que a ti; y cualquiera que sea,
no podrá huir el juicio de Dios. Ten presente a Dios, y no contiendas con
palabras de queja. Y si ahora quedas debajo, al parecer, y sufres la humillación
que no mereciste, no te indignes por eso, ni por la impaciencia disminuyas tu
victoria.
Si no mírame a Mí en el cielo, que puedo librar de toda confusión e
injuria,
y dar a cada uno según sus obras (Rom., 2, 6).
Ave María Purísima
Cristiano Católico 19-12-2012 Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de
la Santísima Virgen María