Tomas A. Kempis
Imitación
anterior
siguiente
Libro tercero
Capítulo XXXVIII
Del buen régimen en las cosas exteriores y del recurso a Dios en los
peligros.
Jesucristo:
1. Hijo, con diligencia debes mirar que en cualquier lugar y en toda ocupación
exterior, estés muy dentro de ti, libre y señor de ti mismo; y que todas las
cosas estén debajo de ti; y no tú debajo de ellas. Para que seas señor y
director de tus obras, no siervo ni esclavo venal; sino más bien libre y
verdadero israelita, que pasa a la suerte y libertad de los hijos de Dios. Los
cuales desprecian las cosas presentes y atienden a las eternas. Miran lo
transitorio con el ojo izquierdo, y con el derecho lo celestial. Y no los atraen
las cosas temporales para estar asidos a ellas; antes ellos los atraen más para
servirse bien de ellas según están ordenadas por Dios, e instituidas por el
supremo Artífice, que no hizo cosa en lo criado sin orden.
2. Si en cualquier acontecimiento estás firme, y no juzgas de él según la
apariencia exterior, ni miras con la vista del sentido lo que oyes y ver; antes
luego por cualquier causa entras a lo interior, como Moisés en el tabernáculo a
pedir consejo al Señor, oirás algunas veces la respuesta divina y volverás
instruido de muchas cosas presentes y venideras. Pues siempre recurrió Moisés al
tabernáculo, para determinar las dudas y dificultades, y tomó el auxilio de la
oración para librar de los peligros y maldades a los hombres. A este modo debes
tú entrar en el secreto de tu corazón, pidiendo con eficacia el socorro divino.
Por eso se lee, que Josué y los hijos de Israel fueron engañados por los
Gabaonitas, porque no consultaron primero con el Señor, sino que creyendo
fácilmente en las blandas palabras, fueron con falsa piedad engañados.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 19-12-2012 Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de
la Santísima Virgen María