Tomas A. Kempis
Imitación
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LIBRO PRIMERO
CAPITULO 6
DE LOS DESEOS DESORDENADOS
1. Cuantas veces desea el hombre desordenadamente alguna cosa, luego
pierde el
sosiego.
El soberbio y el avariento nunca están quietos; el pobre y el humilde de
espíritu viven en mucha paz.
El hombre que no es perfectamente mortificado en sí, presto, es tentado y vencido
de cosas pequeñas y viles.
El flaco de espíritu y que aún está inclinado a lo animal y sensible, con
dificultad se puede abstraer totalmente de los deseos terrenos.
Y cuando se abstiene recibe
muchas veces tristeza, y se enoja presto si alguno
le contradice.
Pero si alcanza lo que desea, siente luego pesadumbre por el remordimiento de la
conciencia; porque siguió a su apetito, el cual nada aprovecha, para alcanzar la
paz que busca.
En resistir, pues, a las pasiones se halla la, verdadera paz del corazón, y no
en seguirlas.
No hay, pues, paz en el corazón del hombre carnal, ni del que se entrega a lo
exterior, sino en el que es fervoroso y espiritual.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 19-12-2012 Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de
la Santísima Virgen María