Cuerpo de Cristo

terrenal y glorificado †

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Santo Tomás de Aquino: cuerpo terrenal y cuerpo glorificado

Santo Tomás de Aquino abordó ambos conceptos de manera exhaustiva en su obra, especialmente en la Suma Teológica, distinguiendo las propiedades de cada uno, pero manteniendo que se trata de la misma identidad sustancial.

Para entender su pensamiento, es necesario diferenciar cómo analiza cada estado del cuerpo de Cristo.


1. El cuerpo terrenal (Passibile)

Durante su vida en la Tierra y hasta su muerte en la cruz, Tomás afirma que Cristo poseía un cuerpo verdadero y humano, no una apariencia.


2. El cuerpo glorificado (Gloriosum)

A partir de la Resurrección, el cuerpo de Cristo pasa a un estado de gloria. Santo Tomás explica que el cuerpo glorificado no cambia de "naturaleza" (sigue siendo un cuerpo humano), sino de "estado" o "condición".

Según el pensamiento tomista, el cuerpo glorificado de Cristo (y el que tendrán los bienaventurados) se define por cuatro dotes o propiedades sobrenaturales:


3. La relación entre ambos estados

Lo fundamental en la teología de Santo Tomás es la identidad numérica: el cuerpo que sufrió en la cruz es el mismo cuerpo que resucitó.

La diferencia radica en que, en el estado terrenal, el cuerpo seguía las leyes de la materia caída (aunque sin pecado), mientras que en el estado glorificado, el cuerpo manifiesta plenamente el dominio del espíritu y la luz de la divinidad que ya poseía en su interior.

En resumen, cuando Tomás habla del "cuerpo de Cristo", el contexto determina si se refiere a su economía de salvación (cuerpo terrenal para el sacrificio) o a su triunfo escatológico (cuerpo glorificado como modelo de la esperanza cristiana).


Sea Bendita y alabada la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la Santísima siempre Virgen María.
Ave María Purísima.
Cristiano Católico 8-09-2025


Oracion / suplica

Señor Jesús resucitado, fortalece mi fe para contemplar tu cuerpo glorificado y vivir con esperanza el camino de la cruz. Hazme perseverar en la verdad, en la caridad y en la pureza de corazón, para que un día participe de tu gloria. Amén.


Aclamación

¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!