1. Virgen de la Villa (Martos)
La Santísima Virgen de la Villa, entrañable advocación de la ciudad de Martos en la provincia de Jaén, se presenta ante el pueblo creyente como un faro perenne de fe y amparo maternal. Coronada canónicamente y proclamada Alcaldesa Perpetua de la localidad, su presencia celestial habita en el corazón de sus fieles, quienes encuentran en su mirada un refugio seguro ante las vicisitudes del mundo secular y un estímulo constante para vivir conforme a las enseñanzas de la Iglesia Católica.
Venerada cariñosamente con el singular apelativo de "La Labradora", María Santísima de la Villa simboliza la santificación de las tareas cotidianas y el vínculo profundo del pueblo marteño con la generosidad de la tierra. Desde su encumbrado santuario, que domina la geografía local, Ella intercede de manera constante ante su Divino Hijo, recordándonos que toda labor humana, cuando se ofrece con humildad, se convierte en una ofrenda grata que fructifica para la vida eterna.
2. Historia y tradición
Los orígenes históricos y tradicionales de esta devoción hunden sus raíces en los convulsos siglos de la dominación musulmana, cuando los antiguos cristianos de la villa decidieron ocultar la sagrada imagen entre los muros fortificados del templo para preservarla de posibles profanaciones. Tras la reconquista cristiana liderada por el rey Fernando III el Santo en el siglo XIII, los piadosos operarios que trabajaban en la restauración y ampliación del recinto sagrado hallaron la efigie milagrosamente conservada en el interior de un cofre de hierro enterrado.
Este providencial hallazgo encendió de inmediato una devoción inquebrantable, especialmente entre los agricultores locales que rogaron al monarca la institución de una festividad anual en su honor, lo que consolidó su arraigo litúrgico a través de los siglos. Pese a que la antigua talla mariana de corte gótico sufrió graves daños y la calcinación parcial de su rostro durante la Guerra Civil en 1936, las sagradas cenizas y reliquias de su cara original se custodian con reverencia dentro del pecho de la imagen actual, perpetuando su esencia original e imperecedera.
3. Iconografía y significado espiritual
La iconografía de la Virgen de la Villa resplandece por su sobria elegancia mariana, presentándose como una Madre Celestial de semblante sereno y dulce que sostiene con ternura al Niño Jesús entre sus brazos. El Divino Infante se alza como el centro de la Revelación, mientras que la Virgen, ataviada con ricos mantos que reflejan los dones del Espíritu Santo, actúa como el Trono de la Sabiduría Divina que ofrece al Salvador como la luz verdadera que disipa las tinieblas del pecado.
Espiritualmente, la imagen encarna el misterio de la Iglesia que atesora la gracia divina tras haber superado las pruebas del fuego y la persecución de los tiempos. Los atributos reales de su coronación y su bastón de mando terrenal no hacen sino magnificar su verdadera realeza espiritual: una soberanía que no se ejerce mediante el dominio humano, sino a través del servicio incondicional, la intercesión compasiva y el llamamiento constante a la conversión de los corazones.
4. Devoción en Andalucía
La piedad popular en torno a la Virgen de la Villa constituye una de las manifestaciones de fe más solemnes y arraigadas de la provincia de Jaén y de toda la comunidad andaluza. Su hermandad y cofradía vertebran durante todo el año una intensa labor caritativa y de formación espiritual, preparando con fervor litúrgico sus fechas litúrgicas principales, donde los cultos solemnes y el septenario congregan a multitud de fieles venidos de diversos puntos de la geografía nacional.
El punto álgido de esta devoción andaluza estalla cada Martes de Pascua, jornada gloriosa en la que Martos se engalana con colgaduras y flores para la solemne procesión de su patrona por las empinadas calles de su antiguo barrio. Entre cantos, vítores sinceros y el estallido de la fe pública, el desfile procesional se transforma en una auténtica catequesis viviente, donde las familias transmiten de generación en generación el testimonio inquebrantable de amor filial a la Madre de Dios.
5. Sentido anagógico
Desde una perspectiva anagógica, la Virgen de la Villa prefigura el destino final de la Iglesia y el triunfo definitivo de las almas en la Jerusalén Celestial. Así como su imagen fue rescatada de la oscuridad de los muros y purificada por las pruebas del fuego histórico para ser ensalzada en lo alto del cerro de la villa, el alma cristiana está llamada a ser desenterrada de las miserias terrenales y purificada por la gracia, con la firme esperanza de participar un día en la gloria eterna de la resurrección, donde María ya reina en cuerpo y alma junto a la Santísima Trinidad.
6. Síntesis contemplativa
María, la humilde Labradora del Reino de los Cielos, custodia desde el baluarte de la villa el caminar de la Iglesia peregrina; Ella nos enseña que el sufrimiento humano oculto a los ojos del mundo fecunda la tierra espiritual, transformando las piedras de la dificultad terrenal en los sillares eternos del templo de Dios, bajo la dulce promesa de una cosecha celestial imperecedera.
7. Oración
Oh Santísima Virgen de la Villa, Madre y Amparo de nuestras almas, que desde tu bendito santuario de Martos atiendes con clemencia los ruegos de tus hijos: te suplicamos que derrames las semillas de la divina gracia en los surcos de nuestros corazones, para que, libres de las malezas del pecado y protegidos bajo tu manto maternal, podamos cultivar las virtudes cristianas y cosechar los frutos santos que nos conduzcan a la presencia gloriosa de tu Divino Hijo, Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Sea Bendita y alabada la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la Santísima siempre Virgen María.
Ave María Purísima
Cristiano Católico = 28-06-2026
Aclamación
¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
¡Viva la Virgen María!
¡Viva la Iglesia Católica!