San Francisco de Sales
devota
Tercera parte de la Introducción a la vida devota
CAPÍTULO XXVII
DE LA HONESTIDAD EN LAS PALABRAS Y DEL RESPETO DEBIDO A LAS
PERSONASDice Santiago: «El que no peca en las palabras, es
varón perfecto». Procura tener mucho cuidado en no decir ninguna palabra
deshonesta, pues, aunque tú no la digas con mala intención, los que la oyen
pueden tornarla en tal sentido.
La palabra deshonesta, al caer en un corazón
débil, se extiende y dilata como una gota de aceite sobre la tela, y, a veces,
de tal manera se apodera del corazón, que lo llena de mil pensamientos y
tentaciones impuras. Porque, así como el veneno del cuerpo entra por la boca, de
la misma manera el del corazón entra por el oído, y la lengua que lo produce es
homicida, ya que, aunque, por casualidad, el veneno que ha escupido no produzca
tal efecto, por haber encontrado los corazones de los oyentes provistos de algún
contraveneno, no es, empero, por falta de malicia, si no causa la muerte.
Y que
nadie me diga que no piensa cosa alguna mala, porque Nuestro Señor, que conoce
los corazones de los hombres, ha dicho que «de la abundancia del corazón habla
la boca»; y si nosotros no pensamos mal, piensa mal el enemigo, y siempre se
sirve disimuladamente de estas malas palabras para atravesar el corazón de
alguno. Se dice que los que han comido de la hierba llamada angélica tienen
siempre el aliento suave y agradable, y que
los que tienen la honestidad
y la caridad en su corazón pronuncian siempre palabras limpias, corteses y
honestas.
En cuanto a las indecencias y torpezas, el Apóstol quiere que
ni tan solo se nombren, y nos asegura que nada corrompe tanto las buenas
costumbres como las malas conversaciones. Si las palabras deshonestas se dicen
de una manera encubierta, con afectación y sutilidad, son infinitamente más
venenosas, porque, cuanto más puntiagudo es un dardo, más fácilmente se clava en
el cuerpo; de la misma manera, cuanto más aguda es una palabra, tanto más
penetra en los corazones.
Y los hombres que creen que son graciosos, porque
emplean tales palabras en las conversaciones, no saben cuál es el fin de estas.
Las conversaciones han de ser como los enjambres de las abejas, reunidas para
hacer la miel en suave y virtuoso consorcio, y no como un montón de avispas, que
se reúnen para ir a chupar en algún estercolero. Si algún necio te dice palabras
indecorosas, dale a entender que tus oídos se sienten ofendidos, ya sea
retirándote, ya de alguna otra manera, según lo dicte tu prudencia.
Uno de los peores defectos que puede tener una persona es ser burlón: Dios
aborrece en gran manera este vicio y, a veces, lo castiga extraordinariamente.
Nada hay más contrario a la caridad, y mucho más a la devoción, que el
despreciar y el pisotear al prójimo. Ahora bien, la burla y la mofa siempre
suponen este menosprecio; por esto, es un pecado muy grave, tanto que tienen
razón los doctores cuando dicen que la mofa es la peor ofensa que, de palabra,
se puede inferir al prójimo, pues las demás ofensas andan acompañadas de alguna
estima de aquel que es ofendido, pero esta se hace con desprecio y rebajamiento.
En cuanto a los juegos de palabras que algunos se dicen mutuamente, con cierta
modesta alegría y buen humor, pertenecen a la virtud que los griegos llamaban
eutrapelia, y que nosotros podemos llamar pasatiempo; por ellos el hombre se
recrea honesta y agradablemente, a base de ocasiones divertidas que nos ofrecen
las imperfecciones humanas.
Únicamente hay que evitar pasar de este buen humor a
la mofa; pues la mofa provoca la risa con desprecio y rebajamiento del prójimo; más la gracia y el buen humor provocan la risa con una ingenua libertad,
confianza y franca familiaridad, unida a la gentileza de alguna palabra. San
Luis, cuando, después de comer, querían los religiosos hablarle de cosas
elevadas, respondía: «Ahora no es tiempo de razonar, sino de recrearse con
alguna palabra graciosa o con alguna ocurrencia: que cada uno diga honestamente
lo que le plazca»; lo cual decía en obsequio de los nobles que estaban con él
para gozar de su benevolencia. Pero procuremos, Filotea, pasar de tal manera el
tiempo por recreación, que conservemos la eternidad por devoción.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 19-12-2012 Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de
la Santísima Virgen María