Católico

Espíritu ♥ Santo

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Don de Lágrimas

Lágrimas espirituales

La Gracia.

De ella provienen las lágrimas verdadera y enteramente espirituales, tanto las de la consolación espiritual sensible, como las de la consolación puramente espiritual que redunda del espíritu al sentido.

Tiene más fuerzas, más devoción, más suavidad el consuelo cuando revierte en lágrimas. Templan el dolor, encienden el amor, confirman la esperanza, endulzan los trabajos, suavizan las humillaciones, hacen amable el vencimiento, elevan y dilatan el corazón y cuajan maduros todos los frutos de la consolación.
Son como el rocío del cielo sobre las flores en las alboradas de abril; lo que hace el agua en la tierra, hacen en nosotros las lágrimas, nos riegan para que fructifiquemos y nos fecundan para enriquecernos.

En la oración son singularmente fecundas “cuando están secos los ojos del cristiano, está incompleta su plegaria; las lágrimas sin palabras valen más que las palabras sin lágrimas; estas no pueden perderse, aquellas se pierden con frecuencia. S. Pedro había llorado en silencio y obtuvo el perdón”
Lo que pueden en la oración las lágrimas, nos lo declara San Lorenzo Justiniano:
“Oh lágrima humilde, tuya es la potencia; tuyo es el reino, no temes el tribunal del juez, a tus acusadores impones silencio. Ligas al omnipotente, inclinas al Hijo de la Virgen, abres el cielo y ahuyentas el demonio. Tú eres el manjar de las almas, la fuerza de los sentidos, borrón de los delitos, destrucción de los vicios, guía de las virtudes, compañera de la gracia, refección del espíritu y lavado de culpas. Tú eres olor de vida, sabor de espíritu, gusto de perdón, sanidad de inocencia que vuelve, alegría de reconciliación, suavidad de conciencia serena, y enseñanza firme de elección eterna. Alégrese quien te tuviere en la oración por compañera, porque seguro irá después de su oración”.



Ave María Purísima
Cristiano Católico 15-10-2025   Año de la Fe
Sea Bendita la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de laSantísima Virgen María

Oración

¡Oh Espíritu Santo! Llena de nuevo mi alma con la abundancia de tus dones y frutos y haz:

Que sepa, con el don de Sabiduría, tener este gusto por las cosas de Dios que me haga apartar de las terrenas.

Que sepa, con el don del Entendimiento, ver con fe viva la importancia y la belleza de la verdad cristiana.

Que sepa, con el don del Consejo, poner los medios más conducentes para santificarme, perseverar y salvarme.

Que sepa, con el don de Fortaleza, vencer todos los obstáculos en la confesión de la fe y en el camino de la salvación.
Que sepa, con el don de Ciencia, discernir claramente entre el bien y el mal, lo falso de lo verdadero, descubriendo los engaños del demonio, del mundo y del pecado.

Que sepa, con el don de Piedad, amar a Dios como Padre, le sirva con fervorosa devoción y sea misericordioso con el prójimo.

Que sepa, con el don de Temor de Dios, tener el mayor respeto y veneración por los mandamientos de Dios, cuidando de no ofenderle jamás con el pecado.


Ven, Espíritu Santo, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente de todo bien, fuego que enciende el corazón. Dá a tus fieles, que confían en ti, los siete dones espirituales, para que te conozcan, te amen y te sirvan en esta vida, y gocen de ti para siempre en la otra. Amén.

Aclamación

¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!
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