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Subordinacionismo


Resumen: el subordinacionismo fue una corriente teológica de los siglos II-III que sostenía que el Hijo y el Espíritu Santo son ontológicamente inferiores al Padre: derivados de él, posteriores a él y subordinados a su ser divino de modo esencial, no meramente funcional. La Iglesia lo rechazó porque niega la igualdad de naturaleza entre las tres Personas de la Trinidad y degrada la divinidad del Hijo y del Espíritu Santo.


1. Contexto histórico


2. Doctrina (errores principales)


3. Consecuencias y peligros


4. Padres y autores eclesiásticos que lo combatieron


5. Respuesta de la Iglesia

La Iglesia respondió al subordinacionismo con una definición dogmática progresiva y precisa:


6. Discernimiento espiritual

Conclusión: el subordinacionismo tomó como punto de partida un legítimo interés por explicar la unidad de Dios, pero llegó a una conclusión incompatible con la revelación: que el Hijo y el Espíritu Santo son divinidades de segundo orden. La Iglesia respondió con claridad: en Dios hay un solo ser, una sola naturaleza, una sola gloria, compartida plenamente por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El cristiano adora a uno solo y verdadero Dios en tres Personas iguales, distintas y eternas.

Amén.
Santísimo Sacramento.
Sea siempre bendito, adorado, amado, alabado y reverenciado el Santísimo Sacramento del Altar en todos los Sagrarios del mundo. Amén.
Amor Creador, Amor Redentor, Amor Salvador, Amor Santificador, Amor Glorificador.
Adoración, Honor, Gloria, Alabanza y Majestad eternamente sea dada a la Beatísima Trinidad. Amén.
Sea bendita y alabada la Santa e Inmaculada Purísima Concepción de la Santísima siempre Virgen María. Amén.
Ave María Purísima
Cristiano Católico 13-abril-2026

Aclamación

¡Viva Cristo Rey!
¡Ven, Espíritu Santo!